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El paseo solitario

Ya estoy solo, mi amor. Tras el penoso ascender por atajos y quebradas domino la extensión del mar ruidoso, cuyas olas se rompen en cascadas al pie del farellón en que reposo. El mar, la soledad... Allá la ardiente fulguración del sol que ya declina, y abajo un remover de espuma hirviente y un chorrear de agua cristalina que está corriendo interminablemente. El mar y el cielo en lo alto separados poco a poco se acercan, se confunden, cual dos enormes cuerpos enarcados y ya en el horizonte, ambos se funden como en un beso dos enamorados. * * * Ya estoy solo, mi amor. Estar contigo en esta soledad fuera mi anhelo; solos ante el océano, al abrigo de estas rocas y bajo este áureo cielo que alegre ríe como un rostro amigo. Tener sobre mi hombro reclinada tu cabeza y posar en tus pupilas mis ojos y beber la luz dorada de tus pupilas verdes y tranquilas que miran como un mar hecho mirada. Tenerte aquí. mientras el mar desfloca sus espumas jugando entre las peñas; tenerte aquí, sobre esta erguida roca y preguntarte suavemente: -¿sueñas? y unir después mi boca con tu boca * * * Para decirte lo que mi alma amante callada guarda, pues no halló el momento de decírtelo a solas y anhelante contarle todo, todo lo que siento, quisiera estar contigo en este instante. Aquí en la soledad, a la difusa claridad del crepúsculo marino, encendida en amor mi alma y confusa de placer, te hablaría en el divino idioma en que el poeta habla a su musa. Aquí en la soledad, de esfe paraje donde ojos no hay que miren a hurtadillas ni oídos prestos al espionaje, yo a tus pies caería de rodillas como cae ante el ídolo el salvaje... * * * Ya estoy solo, mi amor. El viento azota las olas que en rebaños tumultuosos atropelladas van. Un barco flota y abre y cierra sus remos luminosos en un blanco aleteo de gaviota. Y prefiero estar solo, amada mía, porque allá al lado tuyo está el tormento de ver que en todo hay un mirar que espía, de hallar en todo un escuchar atento que oye cuanto mi boca te confía. Sí! Prefiero estar lejos del encanto que de tu ser divino se desprende y recordar tu imagen que amo tanto mientras resuena el mar y el cielo enciende las luminosas flores de su manto. * * * Porque en la soledad amplia y desnuda que me envuelve, mi boca se liberta de la mordaza que la tiene muda y con gran voz te llama y no despierta ni un eco hostil mi voz ardiente y ruda. Porque en la soledad te llamo y vienes ya mí te acercas llena de ternura y me dejas besar tus blancas sienes y el prodigio admirar de tu hermosura sin que las ansias de mi amor refrenes. Porque en la soledad con alegría, vienes al lado mío y soy tu dueño; porque en la soledad mi fantasía realiza en tí su más soñado sueño y en mis brazos te estrecho, y eres mía! * * * Va la luna bogando como una barca que se tumbó del lado izquierdo. Volveré por aquella blanca duna y alumbrarán mi senda tu recuerdo y la luz misteriosa de la luna.
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