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No soy yo

Porque el mar se ha quedado putrefacto en otra orilla, yo inconforme, con mis párpados ceñidos al calor y al verde claro de una isla, de un fulgor, estas plumas que han crecido en mí ya no me bastan. Lloran también en mí todas las castas -y la ciudad de papeles recortadospara ser lo que no quiero en el destierro de mi misma en esta calma de mis pies que acampan en el nido de otro mar que no me busca. No soy yo la que miraba en el cielo, desmembrado el impudor, la costumbre no soy yo la que nadaba dormida, ciertamente toda el agua sin errar un solo pie o un solo brazo en el silencio que me amaba hasta saber de memoria mis latidos yo sus polvos y sus marcas en el ruido con las cuerdas de estos dedos que bordaban los manteles sin saber de despedidas ni nostalgias. Esa voz que ahora me suple y su sombra indefinida en la dureza de un adiós luego me canta. Ha llamado inútilmente, en secreto a los fantasmas de la piel que la olvidaron. Y la máscara, que a veces me sonríe con una risa empolvada con una mueca de niña con unos ojos lejanos clavados en la playa que fue suya, en la calma, que busca los precipicios para gritar en silencio con el eco desdoblando la caricia deseada; de una ola, de una huella, en las agrias baldosas de estos pies que ayer buscaban su justo lugar entre las cosas y hoy desean conciliarse con sus antiguas pisadas.

📖Reseña y Análisis Literario

En 'No soy yo', María Eugenia Caseiro construye una elegía a la identidad fracturada bajo el peso del exilio y el desplazamiento. El poema articula una profunda crisis ontológica donde el 'yo' lírico se siente ajeno a su propia piel y a su entorno actual. La voz poética transita entre la memoria de un pasado geográfico idealizado —representado por la 'isla' y el 'verde claro'— y una realidad presente definida por la extranjería y el 'destierro de sí misma'. El uso recurrente del mar actúa como un umbral, una frontera que separa la esencia antigua de la nueva máscara impuesta por la circunstancia. La poeta explora la dualidad entre la nostalgia, que intenta recuperar una memoria corpórea, y la inoperancia de las nuevas herramientas expresivas ('estas plumas... ya no me bastan'). La emoción predominante es una melancolía reflexiva, una desposesión del propio cuerpo que busca reconciliarse con sus huellas perdidas. Es, en definitiva, un ejercicio de introspección donde el sujeto lírico analiza el desdoblamiento provocado por la pérdida de lugar, convirtiendo el acto de escribir en un intento de reconstruir una identidad fragmentada que, irónicamente, ya no se reconoce en sus propias acciones pasadas.

🏛️Contexto Histórico

María Eugenia Caseiro, poeta cubana contemporánea, inscribe su obra en la tradición de la literatura del exilio. El poema se nutre de la experiencia del desarraigo y la diáspora, temas recurrentes en la producción de autores cubanos que han experimentado la ruptura con su lugar de origen, transformando la biografía personal en una reflexión universal sobre la pérdida de la patria y la consiguiente reconfiguración de la identidad en un territorio ajeno.

✍️Figuras Literarias y Métrica

El poema se caracteriza por un verso libre, de ritmo marcado por encabalgamientos que enfatizan la fractura emocional. Entre las figuras empleadas destaca la metáfora del cuerpo como máscara ('la máscara, / que a veces me sonríe') y el uso de la personificación del mar ('otro mar que no me busca'). Se observa una fuerte carga de imágenes sensoriales ('ojos lejanos', 'agrias baldosas') y antítesis que contraponen el pasado apacible con la aridez del presente. La repetición anafórica de 'no soy yo' funciona como una estructura de negación identitaria, reforzando el tono de alienación y desconcierto que impregna toda la composición.

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