📜
Poema.es

Espacio de mi voz a Frida Kahlo

Un día, Frida Kahlo, Pleno de sol y niños, Me acerqué a tu horizonte, A tu mundo divino: Acaricié un rebozo, un nopal y un indio. Desde ese día, Frida, Aspiré tu dolor sublimizado Por la voz de la lucha. Me dijiste el mensaje que la tierra Proclama en las espigas; Me dijiste? Me dijiste mil cosas, Frida Kahlo, Con tu verbo encendido. Entendí tu mensaje, Lo guardé entre los pliegues de la sangre Para donarlo a mi hijo, Porque? quién Frida Kahlo No aprendió tu lección de sacrificio Si era tu voz un himno libertario Para el mundo oprimido. ¿Quién te pudo ignorar si tu presencia amanecía en todos los colores de las cosas sencillas? ¿Quién se negó a ignorar tu noble ayuda elaborada en paz y dulcemente desde el cedro labrado de tu silla? Ninguno, Frida Kahlo, El Louvre mismo atesoró tus cuadros, Veneró tu mujer y tu pintura; Te amaron los hambrientos de justicia, Te comprendió la juventud, La brisa, Los paisajes risueños, La campiña; Te saludó el arroz, El vodka alegre, Los maizales indígenas sangrando, La Torre Eiffel y la Alambra antigua; Te saludaron todos Frida Kahlo Porque tú eras la vida, Porque enseñaste siempre Acuarelas tranquilas Porque igualmente pronunciabas panadero Que arte impresionista. Por eso, Frida Kahlo, Cuando la lluvia acompañó tu viaje, Me dije: Sus cenizas Habrán de germinar en rosas blancas En auroras de olivo, O tal vez pintarán una paloma Sobre el lienzo del mundo. Te has ido Frida Kahlo, Se mece en tu recuerdo La fiesta alborozada de tus trajes Y el gozo circular de los anillos. Adiós a la pintora Frida Kahlo, A la mujer sufrida, A la artista que un día Me permitió mirar a su horizonte, A su mundo divino, Y acariciar el rostro del rebozo, Del nopal y del indio.