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Mariposas de hielo volaban...

?Si el fuego que ahora abanican las mujeres se apagara de pronto, seríamos incapaces de encerdelo nuevamente, por la sola diligencia de nuestras manos?. Alejo Carpentier. Mariposas de hielo volaban sobre el río. Frías estalactitas colgaban sus arañas En las cuevas oscuras? El mar se desbordaba Y caracoles negros de miradas gigantes Horadaban las playas? Huracanes terribles arrancaban raíces De abedules hermosos Y elevados pinares? Osamentas deformes de omóplatos torcidos Y fémures calcáreos Escribían sus huellas junto a los esqueletos De enormes dinosaurios? Las finas cornamentas de los alces perdidos Colgaban de los troncos podridos de las aguas? (Eran tiempos sombríos de pájaros siniestros y de inviernos morados) Lianas entumecidas por la manos del cierzo Semillas congeladas y bellotas vacías Felinos enterrados en dédalos de hielo Mujeres anegadas en túnicas de limo Pedernales de hombres Hombres de pedernales? El frío perforaba los párpados del sueño? Fue entonces que en la noche de vientos acerados El hombre de las cuevas Aterido e insomne Frotó medrosamente dos fragmentos de cuarzo Y una chispa sublime le iluminó los ojos Y esa noche hizo fuego Por obra de sus manos? En las profundidades verdosas de los bosques Transitaban las piaras de antílopes y renos Y en las vastas estepas de iluminados rumbos Pastaban las manadas de caballos salvajes. De pronto En el silencio Un zumbido imperioso distraía al rebaño ?rombo de hueso en vueltas de chasquidos extraños? O la música nueva de una flauta de caña Atraía a los renos Y demoraba el paso De los largos antílopes y los negros caballos? El arco se extendía Las flechas despuntaban Y los dardos de hueso y las piedras agudas Desangraban la estepa Y el cazador volvía con el reno a la espalda. Y en la noche preñada de insectos y conjuros Los tendones resecos de los renos exangües Vibraban al contacto de las manos golpeantes? Y los magos bebían la sangre serenada Y los hombres hundían sus cuchillos labrados En las blandas entrañas de remos y bisontes? Y las mujeres recias De senos abundantes Y pródigas caderas Velaban junto al fuego Y cuidaban que el viento No apagara su llama? De hierba humedecida formaron sus cabellos. De obsidiana y turquesa De jade y amaranto Los ojos y los labios. De carozos henchidos los senos opulentos. De frutales manojos el sexo y las entrañas. De troncos y de orquídeas las piernas y las manos? Eva fue hacia la algaba y dobló sus rodillas Ante el hisopo en rama Y enredó sus cabellos en delgados carámbanos Y juntó en su regazo los conos de los pinos Las brasas de enebro Las hebradas de ocote Y los restos yacentes de las maderas muertas Y después fue a la gleba Y removió la tierra Y arrancó la cizaña Y sembró la semilla Y luego sudorosa se llegó hasta la cueva Con el rostro encendido Y el cabello mojado Y sumisa y alegre Veló junto a la hoguera Y segó las espigas Por tiempos milenarios? Y Adán fue el vigilante El hombre que se hundía la cintura en las aguas Y arponeaba a los peces Y cazaba venados Y ululaba en el cuerno de las noches de luna Y atraía las huellas de los osos polares Y de los ocelotes Y los menudos cascos de las gacelas ágiles. Adán atalayaba la pezuña y el rastro La marea y la ovada Y a las primeras luces Descubría los cantos de pájaros extraños.. ¡Adán era vigía?! ¡Eva la vigilaba!

📖Reseña y Análisis Literario

El poema 'Mariposas de hielo volaban...' de Mercedes Durand constituye una ambiciosa recreación lírica del mito de la creación y los albores de la civilización humana. A través de una estructura narrativa que transita de un escenario glacial y hostil hacia la consolidación de los roles primordiales, la autora explora la lucha por la supervivencia, el descubrimiento del fuego y la especialización de las tareas humanas. La obra presenta una dicotomía entre la aridez de un mundo prehistórico y la calidez del hogar encendido, simbolizando el fuego no solo como calor físico, sino como eje civilizatorio y cultural. Durand utiliza imágenes poderosas para retratar a un 'Adán' y una 'Eva' arquetípicos, alejándolos del Edén bíblico para insertarlos en un entorno naturalista y salvaje, donde la cooperación es la única defensa contra el 'frío que perfora los párpados del sueño'. El poema evoca una atmósfera telúrica y sombría, donde el instinto y la trascendencia se entrelazan. La temática central gravita en torno a la dualidad: la vigilancia del hombre ante la naturaleza y la protección del fuego por parte de la mujer, configurando una cosmovisión donde la estabilidad del grupo depende del equilibrio entre la actividad cinegética y la diligencia doméstica, elevando estas tareas cotidianas a la categoría de rituales sagrados para la preservación de la vida humana.

🏛️Contexto Histórico

Mercedes Durand, figura esencial de la literatura salvadoreña del siglo XX, escribió esta obra imbuida por el pensamiento antropológico y filosófico predominante en su época. La cita inicial de Alejo Carpentier sitúa el poema en un marco de reflexión sobre la identidad americana y el peso del pasado mítico. El poema refleja la influencia del realismo mágico y la búsqueda de raíces ancestrales, temas recurrentes en los intelectuales latinoamericanos de mediados de siglo que buscaban mitificar la prehistoria para comprender la condición humana universal.

✍️Figuras Literarias y Métrica

El poema destaca por un uso profuso de la metáfora ('mariposas de hielo', 'pájaros siniestros') y la enumeración caótica para evocar la desolación glacial. Se emplea la hipérbole ('fémures calcáreos', 'dédalos de hielo') para enfatizar la dureza del entorno. La métrica es de verso libre con ritmo sostenido, alternando descripciones estáticas con verbos de acción. Destacan el encabalgamiento y el uso de la anáfora para marcar los ciclos temporales. El recurso de la personificación es vital, otorgando al 'frío' y al 'fuego' una calidad actancial, mientras que la estructura de la última estrofa, mediante el paralelismo y la antítesis ('¡Adán era vigía! / ¡Eva la vigilaba!'), cierra la obra con una simetría elocuente y equilibrada.

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