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Fecundidad

A Guillermo Labarca Hubertson. El porte grave, el porte de esta robusta vaca de cuernos recortados, el aire distinguido de ésta que es corniabierta y ésta que es tan retaca, manchan el pasto alegre donde rumia el marido. Sopla un aire robusto. ¡Salud, señor paisaje! ¡Es usted tan potente! ¡Y es usted tan salvaje! El toro de ancha testa contempla en la pradera La encantadora carne de la esquiva ternera que hacer saltar la brizna, buscando, hocico al aire, no sé qué encanto nuevo que ha soñado..., el desgaire de los gallos erguidos, de los polos de estacas que hacen rueda a las pollas de floreados pompones, entre el aire seriote de los toros y vacas y el chirrido tedioso de cien mil moscardones. Las moscas acrobáticas se buscan. Y los pavos empiezan ademanes de lujuria en los rabos. abiertos a la inmensa gloria de un sol lascivo que torna obscuro el gesto y el ensueño agresivo. Los peones cuchichean en los ranchos agrestes; las hembras escudriñan los espacios celestes, como soñando un hombre superior, un mancebo de formas endiabladas, un macho ardiente, un nuevo peón que viniera a brincos por las viviendas de ellas, violando a las esposas antes que a las doncellas. Por el abierto campo las manadas tranquilas alargan los lamentos de las tardas esquilas, mientras un venerable camero de agria testa, salta por sobre aquella borrega o por sobre ésta. Más allá un potro bayo de musculosos pechos baja a brincos los quiebros de los bruscos repechos, mueve la cola, mueve las orejas nerviosas, salta, piafa, relincha; las patas temblorosas se levantan, se doblan. El sol cae en el anca y hay relampaguilleos de oro. Esbelta potranca vine dando corcovos. Ansía que la violen Sopla un viento de fuego que arrastra polen, ¡polen! Oiga usted, buena moza que las vacas ordeña, más blanca que la leche de las vacas la sueña mi juventud. Sus pechos deben ser aún más blancos. (El pastor le echa el ojo por los mórbidos flancos) Oiga usted, buena moza. Mire el sol: una brasa... ¿Ve usted a la potranca? ¡Pues ella se solaza! ¿Y nosotros? ¡La sangre se me enciende, pastora! Dame un beso. ¡Otro beso de tus labios! Ahora. mira cómo en los campos la carne de las frutas tirita; cómo corren oleadas disolutas. Mira cómo la vida revienta. Mira cómo el viento ama a las tierras y les araña el lomo... La pastora se calla. El pastor tiembla y mira; luego se va acercando. La pastora suspira...

📖Reseña y Análisis Literario

En 'Fecundidad', Carlos Pezoa Véliz despliega una visión vitalista y telúrica del campo chileno, alejándose de la idealización pastoril tradicional para centrarse en la pulsión biológica. El poema es un himno a la fuerza reproductiva de la naturaleza, donde lo animal y lo humano convergen en un mismo ciclo de deseo desenfrenado. El autor describe con crudo realismo el cortejo de los animales —toros, pavos, caballos—, estableciendo un paralelismo directo con las inquietudes sexuales de los peones y la pastora. El paisaje no es solo un escenario, sino un agente activo que 'sopla' y 'arrastra polen', impregnando todo el ambiente con una atmósfera cargada de erotismo. Los temas centrales son la fuerza primordial de la vida, el deseo instintivo que atraviesa a todas las especies y la tensión entre la represión social y la apertura sexual del entorno rural. La emoción que evoca es una mezcla de asombro ante la potencia salvaje de la tierra y una ansiedad vibrante por la consumación del deseo. Pezoa Véliz logra capturar ese momento exacto donde la naturaleza, bajo un sol lascivo, reclama su derecho a la expansión, transformando la rutina campesina en una danza de fertilidad cargada de urgencia. El poema resulta ser una celebración pagana de la vida, donde la carne, tanto animal como humana, se rinde ante la ineludible fuerza del instinto.

🏛️Contexto Histórico

Carlos Pezoa Véliz fue una figura central de la literatura chilena de principios del siglo XX, vinculado a menudo con el modernismo y el criollismo. Su obra se sitúa en un periodo donde la poesía nacional empezaba a despojarse de los academicismos para observar con mayor honestidad y realismo la vida cotidiana del pueblo. La motivación de esta pieza es rescatar la vitalidad del campo chileno desde una perspectiva sensorial, influenciada por la vida errante y precaria que el mismo autor llevó, permitiéndole una conexión más directa con la crudeza y sinceridad de los trabajadores rurales de su época.

✍️Figuras Literarias y Métrica

El poema destaca por un uso intensivo de la personificación, como en 'el sol lascivo' o el viento que 'araña el lomo' de la tierra, dotando al entorno de intencionalidad humana. El autor emplea metáforas sensoriales ('viento de fuego', 'carne de las frutas') para intensificar la atmósfera. En cuanto a la métrica, Pezoa Véliz utiliza una estructura versátil, predominando versos de arte mayor con rimas consonantes que imprimen un ritmo dinámico y acompasado, similar al galope o al movimiento constante de las manadas. Se observa también el uso de aliteraciones y onomatopeyas ('chirrido tedioso', 'piafa, relincha') que buscan recrear la sonoridad del entorno campestre, otorgando una cualidad musical y física a la descripción de la naturaleza.

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