¿Qué puedo hacer con este mar indócil
que agita sus oleajes en mi pecho?
¿Cómo se emplea una marea inútil
de besos que no encuentran otra boca?
¿Adónde voy con la ternura sola
que se pudre en mis manos sin objeto?
¿Qué destino le espera a los abrazos
cuando sólo la noche nos estrecha?
¿Qué hacer con el amor cuando nos deja
con una vaga sombra entre los dedos?
¿Quién puede comprender la melodía
si el amante está sordo o está lejos?
No confíes jamás en el olvido,
ni entregues esta historia a mi memoria.
Nadie es más cruel que una mujer herida.
Como una maldición, la ausencia pone
vinagre y hiel en todo lo que toca.
Hay un rumor de sal en la sonrisa
y un río soterrado en el silencio.
La soledad es un país saqueado
por la duda, el despecho y la amargura.
Una se siente en guerra con la vida,
exilada del reino de la dicha,
extranjera entre todos los humanos.
El polvo crece, entonces, y sepulta
la piel de las mejores ilusiones
y la ceniza clava, silenciosa,
su puñal en el vientre de los fuegos.
Nada resiste. El río que se empoza
ve pudrirse sus aguas en el lodo,
y un mar congela su furioso oleaje
derrotado por gélidos desdenes.
Ahora voy a hablar en el silencio
de abismos que conozco, que visito
cuando me das de ti sólo la ausencia.
Soy entonces tu luna, tu satélite,
extraviada de pronto en el espacio
sin un planeta en torno al cual girar.
Y agonizo en el aire como un trino
abandonado por su flauta de alas,
o como un ave en agua sumergida
o como el agua sumergida en fuego.
Absurda, absurda, absurda y sin sentido
Boca muda, caricia sin el tacto.
Labio ciego a la voz, palabra inútil.
Oído clausurado a toda música,
nombre lanzado al fondo del vacío.
Devuélveme la voz, dame la risa.
Quiero volver a ser libre y sin miedo.
Quiero habitar un mundo a mi medida
y no el galpón oscuro de los otros.
Devuélveme mi casa, mi aposento.
Quiero ser yo de nuevo, libre, a solas.
Habitar en mi cuerpo sin intrusos,
posesionarme de mi propio mundo.
Ya no girar en órbitas de otros.
Estar sola y saber que nadie escoge
por mí la ruta inédita del viaje.
Ser libre para errar, para salvarme,
para creer, para abjurar, consciente
de que yo soy mi opción más importante.
Quiero ser más que un beso de tus labios.
Más que el bregar sin pausa de tus olas.
Más que el vórtice quieto donde acaban
de resumirse todas tus pasiones.
Quiero ser más que estela de cometa.
Más que sombra de luz, dorado anillo
con que, necia, he intentado contenerte.
Quiero ser signo solo y absoluto.
Tener al fin significado propio
y no necesitar tu compañía
para nombrar mi mundo, mi universo.
Quiero ser más que espuma, más que adorno.
Más que la luna para ti, planeta.
Cansada estoy de ser para los otros,
a costa de no ser para mí misma.
Amada, no. No quiero que me tomes,
que me bañes de espuma y de palabras,
que me entregues el nombre, las cadenas,
la razón de vivir, el eco, el mundo,
el oficio de ser ama de llaves
en la casa que siempre me es ajena.
No vas a usufructuar mi piel, mi sangre,
ni el aliento, ni el goce del deseo.
No vas a ser ya más mi propietario
📖Reseña y Análisis Literario
En 'La amante (IV)', Carmen González Huguet despliega una descarnada disección del desamor y la pérdida de identidad que conlleva la subordinación afectiva. El poema evoluciona desde una angustia introspectiva, donde el sujeto lírico se siente extraviado y desprovisto de sentido ante la ausencia del ser amado, hacia un clímax de rebeldía y liberación. La autora utiliza el mar y los elementos naturales para simbolizar una pasión inútil que se torna asfixiante, representando la soledad no como un estado de paz, sino como un 'país saqueado'. La voz poética transita por el dolor del abandono para finalmente alcanzar una epifanía de autonomía. El poema es un grito de emancipación donde la mujer decide romper las 'cadenas' y dejar de ser un satélite orbitando alrededor de otro para convertirse en un 'signo absoluto' con significado propio. La obra evoca sentimientos de frustración, amargura y, sobre todo, una reafirmación poderosa del 'yo' frente a la otredad. La evolución emocional es palpable: se pasa de la súplica por ser vista a la firme exigencia de recuperar la soberanía sobre el propio cuerpo y existencia, rechazando el rol de objeto o propiedad del amante.
🏛️Contexto Histórico
Carmen González Huguet, destacada escritora salvadoreña, enmarca esta obra en una tradición de poesía contemporánea que aborda la subjetividad femenina. El poema se nutre de la perspectiva de género, explorando la lucha contra el patriarcado emocional y la desmitificación del amor romántico, temas que han cobrado especial relevancia en la literatura hispanoamericana contemporánea como forma de resistencia ante la invisibilización de la mujer y su reducción a roles domésticos o de acompañamiento.
✍️Figuras Literarias y Métrica
El poema es rico en recursos que intensifican su carga dramática. Destaca la metáfora extendida de la astronomía, donde el sujeto se percibe como 'satélite' o 'luna', simbolizando su falta de centro propio y dependencia. Se emplea la anáfora en la enumeración de los deseos de libertad ('Quiero ser...', 'Quiero habitar...'), lo cual otorga un ritmo de proclama política o existencial. La personificación de la soledad como un 'país saqueado' y la hipérbole ('nadie es más cruel que una mujer herida') profundizan el tono trágico. En cuanto a la métrica, la autora utiliza verso libre con una estructura que fluye según el impulso emocional, permitiendo pausas dramáticas y encabalgamientos que subrayan la tensión del discurso lírico.