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Sin embargo, el amor (Del I al XIV)

Tu cuerpo de sí mismo se desata Y cae y se dispersa tu blancura Y vuelves a ser agua y tierra oscura. Octavio Paz Wabinureba Mi wo ukigusa no Ne wo taete Sasou mizu areba Inamu to zo omou (Estoy tan sola Mi cuerpo es una hierba que flota cortada de raíz. Si el agua me sedujera La seguiría, lo sé) Dama Ono no Komachi Antología Kokinshu (850 DC) I Ebria de sed de luz y de poesía, De fuego, de pasión y de belleza, De la secreta e íntima pavesa En que te quemas, vuelto llama fría, Vago buscando en vano tu osadía, Persigo inútilmente tu tibieza Y toco apenas esta piel, corteza De tu ser, del país de la agonía. Eres íntimo canto, la ternura Del fuego y su virtud amenazante, La voz de sombra ardiendo, la amargura Que hiere sin cesar al tierno amante Encandilado por tu audaz figura, Inmóvil en la luz, pero danzante. II Préstame, amor, las alas de tu vuelo; Dame la caracola de tu oído Donde, cautivo, un mar embravecido Golpea las murallas de su anhelo; Regálame la curva de tu cielo, El tacto de la luz enternecido Acariciando el iris sorprendido Y del olvido derritiendo el hielo. Dame tu voz sedienta, enamorada, Tu llama audaz entre la nieve fría, Tu luz en sombra siempre encandilada Y ven a arder en la ceniza mía, Que da fuego a tu hoguera ya apagada, Y movimiento a la quietud que cría. III Desnudo el cuerpo, al fin alma desnuda, Desnudo el labio, la caricia, el beso, Desnudos la palabra, el fuego ileso Y la pasión que vida y muerte anuda. Desnudas las espinas de la duda, La sangre con su gozo y con su peso, Mi anhelo entre tus manos salvo y preso, La angustia con su herida más sañuda. Inerme, la ternura vulnerada; En soledad, perfecta compañía; El ala en vuelo nunca derribada: Todo eso eres, llama y nieve fría, Ala que el viento tiene cautivada Y en la cima del vértigo se alía. IV Arcángel de la luz enamorada, De la sombra y su beso de ceniza, Del oculto panal donde eterniza El beso tu ternura y tu mirada. Demonio de la sombra acribillada Por la luz que ojo y labio al par hechiza Y cuyo tacto leve profetiza Belleza no cautiva: adivinada. Rompe el límite, el borde, la frontera Que de tu piel me aleja, navegante, Dame a besar tu faz más verdadera. Libérame del tiempo torturante, Sálvame de la piel perecedera, Deteniendo, no al vuelo, sí al instante. V Cínico, dulce, frío, apasionado, Despierto, hiriente, protector, dormido, Tímido, quieto, móvil, atrevido, Locuaz, altivo, humilde, ensimismado, Cierto, falaz, ardiente, despechado, Ingrato, amante, dócil, engreído, Infiel, veraz, violento, desvalido, Amante, triste, alegre, desolado, Paraíso fugaz, constante infierno, En vano busco tu fulgor temblante, Tu beso breve y tu dolor eterno, Y en mi pecho estarás, amor quemante, Hecho puñal de filo amable y tierno, Luz que no se derrama, ya diamante. VI Tu canto puso un beso en el oído Y con tal gesto me otorgó la espina Y la gloria del fuego que declina, Pero en la carne queda suspendido. Tu vuelo fue a la vez ala y sonido, Cuerda vibrando sola, cristalina Sombra besando el valle y la colina Y buscando el recodo sorprendido. Y desde entonces voy, crucificada Por la verdad, herida en la alegría, Tejiendo en tu silencio mi morada. En esa solitaria compañía, Soy el eje, la luz enamorada, Fija en la rotación del mediodía. VII Recórreme, penétrame, concíbeme, Floréceme, subviérteme, sedúceme, Padéceme, divídeme, condúceme, Desátame, despiértame, prohíbeme, Inflámame, congélame, recíbeme, Ayúdame, confiésame, tradúceme, Confúndeme, repruébame, prodúceme, Confíname, libérame, percíbeme, Hazme a tu imagen: fluida arquitectura, Brotando de la sombra al mediodía, Línea invisible, tránsito y figura Fugaz, inmóvil, nieve y llama fría, Eco, silencio, ruido, luz oscura: Sol que no se consume ni se enfría. VIII ¿Besa a la luz el ojo cuando mira? ¿El agua adora al pedernal que moja? ¿Acaricia el abismo a quien se arroja y el viento a cada flor que en él expira? ¿Ama el fuego a la entraña de la pira y el huracán la tierra que despoja? ¿Al otoño bendice cada hoja y a la música el eco que lo inspira? Los extremos, al centro conformados, Su ser confunden en el fiel flotante Y en ese beso mueren abrazados. Agonizo en tu labio de diamante, Como mis besos tercos y olvidados, De cenizas y llama equidistante. IX Te recorro y penetro, te concibo, Te florezco y subvierto, te seduzco, Te padezco y divido, te conduzco, Te desato y despierto, te prohibo. Te inflamo, te congelo, te recibo, Te ayudo, te confieso, te traduzco, Te confundo y repruebo, te produzco, Te confino y libero, te percibo. Te hago a mi imagen: firme e inseguro. Fluyes entre mis manos inflamado: Línea audaz que diseña un ser futuro. Y en el ala que al vuelo ha aventurado, Brilla con el fulgor de un sol oscuro Tu salto hecho segundo congelado. X De aquel vocablo ardiente la ceniza Llega hasta mis pupilas y las besa. Hoguera ayer, hoy vuelto ya pavesa, Aún su incendio quema y eterniza. Y cada vez que vuelvo a él me hechiza La magia que el sonido fiel confiesa. De la palabra al par liberta y presa, El mar de los sentidos la ola riza. Eterna y frágil voz que desafía Los azares y causas del olvido, Con tu música amarras el oído. Tu ser entero a esa verdad se fía Y en ella presa tu virtud desata, Que ni apresura el tiempo ni lo mata. XI Lejano estás y estás aquí presente Tanto, que con el aire te respiro. Te bebo con los ojos si te miro, Te besa mi silencio entre la gente. Estás en cada paso diligente, En mis manos, mis labios, mi suspiro, Si quieta estoy o en torno de ti giro, Si me quedo, o me marcho indiferente. Estás en mí, carámbano en el fuego, Grito oscuro al silencio confinado, Luz que cae sin fin en ojo ciego. Y soy de ti satélite ignorado: Sordo a toda la música que entrego, Preso en su movimiento ensimismado. XII Pero vuelves, y entonces amaneces En mi pecho con fuego renacido; Y desmientes al hielo y al olvido, De amor constante tan mudables jueces. Voy en ti como el agua entre los peces, Plena de tu silencio en mi sonido: Como el vuelo del ave en cada nido, Como el sol en el fruto y en las mieses. Voy en tu sangre, lloro en tu costado, Reto al desdén y a la distancia ingrata Que me alejan tu labio enamorado. Mas sé que no hay olvido. No se mata Ese despierto sueño en que, salvado Tu cuerpo de sí mismo se desata. XIII A ciegas voy, pero tu luz me guía, Abandonada a ti y a tu espejismo; Voy fascinada por el cruel abismo De la dicha que al vértigo me fía. Terrestre y quieta, canta y desafía Tu audacia mi acendrado pesimismo: El río escapa siempre de sí mismo, Pero al cabo regresa en lluvia fría. Playa perenne, igual e inmutable, Las olas van y vienen y en tu hondura Solas quieren morir, mar implacable. Sin derrotar la mansa línea pura, Ataca tu vaivén infatigable Y cae y se dispersa tu blancura. XIV Cae y se alza tu perpetuo vuelo, Canta y se calla tu palabra herida, Mengua y se crece tu caricia henchida, Brilla y se apaga tu fulgor de hielo. Muere y florece tu constante cielo, Flota y se hunde tu batalla erguida, Vence y se rinde tu canción dolida, Surge y declina tu tenaz desvelo. Triunfas gallardo, pero estás vencido. Rendida, te derrota mi ternura; Sediento, me empalagas el oído. De mi vientre proviene tu estatura Y a él regresas, polvo redimido, Y vuelves a ser agua y tierra oscura.

📖Reseña y Análisis Literario

En 'Sin embargo, el amor', Carmen González Huguet despliega un ciclo de catorce sonetos que exploran la naturaleza paradójica, devastadora y regenerativa del deseo. A través de un diálogo lírico con Octavio Paz y Ono no Komachi, la autora construye un mapa del sentimiento amoroso donde conviven la luz y la sombra, el fuego y la nieve. El poema no es solo una declaración de amor, sino una meditación metafísica sobre la identidad del sujeto frente al objeto amado: el otro es, simultáneamente, un verdugo, un refugio, una ausencia inalcanzable y una presencia física total. La voz poética transita desde la entrega pasional hasta una comprensión casi mística del vínculo, donde la disolución del 'yo' ocurre en el instante del encuentro. Los temas centrales —la inmensidad del deseo, la dualidad, el tiempo y la muerte como caras de la misma moneda— se entrelazan mediante una musicalidad que evoca tanto la desesperación como la plenitud. El amor se presenta aquí como un 'diamante' de filo amable, una fuerza que a la vez hiere y salva, revelando la fragilidad de lo humano frente a la eternidad del sentimiento. La obra evoca una atmósfera de entrega absoluta, melancolía y asombro ante la complejidad de la existencia compartida.

🏛️Contexto Histórico

Carmen González Huguet es una destacada poeta salvadoreña cuya obra se inserta en la tradición literaria centroamericana contemporánea. Este poemario, estructurado como una 'coronación' o serie de sonetos, dialoga con la gran tradición de la poesía amorosa universal. La motivación de la autora parece ser la exploración de la herencia literaria y la introspección personal, alejándose de los temas estrictamente sociales o políticos para enfocarse en la ontología del amor, situando su obra en un marco de universalismo lírico que trasciende su contexto nacional específico.

✍️Figuras Literarias y Métrica

El poemario utiliza predominantemente el soneto clásico (endecasílabos con rima consonante), lo cual dota a la obra de una estructura matemática y rigurosa que contrasta con la intensidad emocional del contenido. Entre las figuras destacadas se encuentran: el oxímoron (ej. 'llama fría', 'sol oscuro', 'cielo infierno'), que subraya la dualidad del amor; la anáfora (ej. la repetición de 'desnudo' o los verbos en imperativo en el soneto VII) que enfatiza la obsesión y el ritmo; y la enumeración caótica (soneto V) para describir la complejidad contradictoria del amante. Asimismo, el uso de la antítesis es constante, sirviendo para equilibrar las fuerzas opuestas que mueven el poema, mientras que la metáfora se vuelve el vehículo principal para describir la piel, el tiempo y la disolución del ser.

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