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ODA VI - DE LA MAGDALENA

Elisa, ya el preciado cabello, que del oro escarnio hacía, la nieve ha variado; ¡ay! ¿yo no te decía: ?Recoge, Elisa, el pie, que vuela el día? Ya los que prometían durar en tu servicio eternamente, ingratos se desvían por no mirar la frente con rugas afeada, el negro diente. ¿Qué tienes del pasado tiempo sino dolor? ¿cuál es el fruto que tu labor te ha dado, si no es tristeza y luto, y el alma hecha sierva a vicio bruto? ¿Qué fe te guarda el vano, por quien tú no guardaste la debida a tu bien soberano, por quien mal proveída perdiste de tu seno la querida prenda, por quien velaste, por quien ardiste en celos, por quien uno el cielo fatigaste con gemido importuno, por quien nunca tuviste acuerdo alguno de ti mesma? Y agora, rico de tus despojos, más ligero que el ave, huye, adora a Lida el lisonjero; tú quedas entregada al dolor fiero. ¡Oh cuánto mejor fuera el don de hermosura, que del cielo te vino, a cuyo era habello dado en velo santo, guardado bien del polvo y suelo! Mas hora no hay tardía, tanto nos es el cielo piadoso, mientras que dura el día; el pecho hervoroso en breve del dolor saca reposo; que la gentil señora de Mágdalo, bien que perdidamente dañada, en breve hora con el amor ferviente las llamas apagó del fuego ardiente, las llamas del malvado amor con otro amor más encendido; y consiguió el estado, que no fue concedido al huésped arrogante en bien fingido. De amor guiada, y pena, penetra el techo estraño, y atrevida ofrécese a la ajena presencia, y sabia olvida el ojo mofador; buscó la vida; y, toda derrocada a los divinos pies que la traían, lo que la en sí fiada gente olvidado habían, sus manos, boca y ojos lo hacían. Lavaba larga en lloro al que su torpe mal lavando estaba; limpiaba con el oro, que la cabeza ornaba, a su limpieza, y paz a su paz daba. Decía: «Solo amparo de la miseria extrema, medicina de mi salud, reparo de tanto mal, inclina aqueste cieno tu piedad divina. ¡Ay! ¿Qué podrá ofrecerte quien todo lo perdió? aquestas manos osadas de ofenderte, aquestos ojos vanos te ofrezco, y estos labios tan profanos. Lo que sudó en tu ofensa trabaje en tu servicio, y de mis males proceda mi defensa; mis ojos, dos mortales fraguas, dos fuentes sean manantiales. Bañen tus pies mis ojos, límpienlos mis cabellos; de tormento mi boca, y red de enojos, les dé besos sin cuento; y lo que me condena te presento: preséntate un sujeto tan mortalmente herido, cual conviene, do un médico perfeto de cuanto saber tiene dé muestra, que por siglos mil resuene.»

📖Reseña y Análisis Literario

En la 'Oda VI - De la Magdalena', Fray Luis de León desarrolla una profunda reflexión sobre la fugacidad de la belleza física y la redención espiritual a través del arrepentimiento. El poema comienza con un tono de advertencia estoica, donde el poeta observa con melancolía cómo el paso del tiempo marchita la hermosura de Elisa, antaño joven y admirada, ahora abandonada por sus amantes terrenales. Esta primera parte evoca sentimientos de desengaño y advertencia moral sobre la vanidad de los placeres mundanos. Sin embargo, la segunda mitad del poema vira hacia la esperanza y la elevación espiritual al introducir la figura de María Magdalena como arquetipo de conversión. La transición es magistral: el poeta propone transformar el amor profano, causante de dolor, en amor divino, capaz de purificar incluso la vida más errada. La figura de la Magdalena se convierte en el modelo a seguir, donde el llanto y la entrega total a los pies de Cristo simbolizan el proceso de sanación del alma. El poema transita desde la crudeza del paso del tiempo hacia la paz del perdón, subrayando que, mientras haya vida, la misericordia divina permite convertir el 'fuego ardiente' de los vicios en la luz de la santidad. Es una obra que equilibra la dureza del juicio con la ternura de la gracia, consolidando el ideal humanista y cristiano del autor.

🏛️Contexto Histórico

Fray Luis de León fue una figura clave del Renacimiento español en el siglo XVI. Esta obra se inscribe en la tradición de la poesía ascética, donde la literatura se utiliza como vehículo para alcanzar la paz interior y la unión con lo divino, lejos de las turbulencias del mundo material. El autor, académico en Salamanca y profundamente influenciado por el neoplatonismo y la Biblia, escribió estos versos durante un periodo marcado por el rigor intelectual y la influencia de la espiritualidad de la Contrarreforma, donde el arrepentimiento y la introspección eran temas fundamentales.

✍️Figuras Literarias y Métrica

El poema utiliza una estructura de liras (estrofas de cinco versos de arte menor y mayor, con rima consonante aBabB). Entre los recursos destacan: 1. Metáforas: 'el oro' para el cabello y 'la nieve' para las canas, elementos clásicos del 'carpe diem'. 2. Hipérbole: la exageración en la descripción del dolor y la belleza para enfatizar la fragilidad humana. 3. Antítesis: el contraste constante entre el 'amor malvado' o terrenal y el 'amor ferviente' o divino. 4. Interrogación retórica: el uso de preguntas directas al inicio del poema para interpelar al lector y a la protagonista. 5. Polisíndeton: la repetición de conjunciones para dar ritmo pausado y solemne al arrepentimiento de la Magdalena.

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