Poema.es LogoPoema.es

ODA XXII - A DON PEDRO PORTOCARRERO AUSENTE

La cana y alta cumbre de Ilíberi, clarísimo Carrero, contiene en sí tu lumbre ya casi un siglo entero, y mucho en demasía detiene nuestro gozo y alegría; los gozos, que el deseo figura ya en tu vuelta y determina, a do vendrá el Lyeo y de la Cabalina fuente la moradora y Apolo con la cítara cantora. Bien eres generoso pimpollo de ilustrísimos mayores; mas esto, aunque glorioso, son títulos menores, que tú, por ti venciendo, a par de las estrellas vas luciendo, y juntas en tu pecho una suma de bienes peregrinos, por donde con derecho nos colmas de divinos gozos con tu presencia, y de cuidados tristes con tu ausencia; porque te ha salteado en medio de la paz la cruda guerra, que agora el Marte airado despierta en la alta sierra, lanzando rabia y sañas en las infieles bárbaras entrañas; do mete a sangre y fuego mil pueblos el Morisco descreído, a quien ya perdón ciego hubimos concedido, a quien en santo baño teñimos para nuestro mayor daño, para que el nombre amigo (¡ay, piedad cruel!) desconociese el ánimo enemigo y ansí más ofendiese: mas tal es la fortuna, que no sabe durar en cosa alguna. Ansí la luz, que agora serena relucía, con nublados veréis negra a deshora, y los vientos alados amontonando luego nubes, lluvias, horrores, trueno y fuego. Mas tú que solamente temes al claro Alfonso que, inducido de la virtud ardiente del pecho no vencido, por lo más peligroso se lanza discurriendo vitorioso: Como en la ardiente arena el líbico león las cabras sigue, las haces desordena y rompe y las persigue armado relumbrando, la vida por la gloria aventurando. Testigo es la fragosa Poqueira, cuando él solo, y traspasado con flecha ponzoñosa, sostuvo denodado, y convirtió en huida mil banderas de gente descreída; mas sobre todo cuando, los dientes de la muerte agudos fiera apenas declinando, alzó nueva bandera, mostró bien claramente de valor no vencible lo excelente. Él pues relumbre claro sobre sus claros padres; mas tú en tanto, dechado de bien raro, abraza el ocio santo; que mucho son mejores los frutos de la paz, y muy mayores.

📖Reseña y Análisis Literario

En la 'Oda XXII', Fray Luis de León emplea un tono encomiástico y reflexivo para dirigirse a Pedro Portocarrero, un noble ausente en la corte. El poema transita desde la alabanza personal —exaltando las virtudes, el linaje y el valor guerrero del destinatario— hasta una crítica sombría sobre la inestabilidad de la fortuna. El poeta lamenta la ausencia de Portocarrero, quien ha sido movilizado debido a la rebelión de las Alpujarras, un conflicto que irrumpe violentamente en la paz del reino. La estructura lírica contrapone la serenidad y el ideal de vida contemplativa ('el ocio santo') frente a la brutalidad de la guerra. Emocionalmente, el texto evoca una melancolía profunda por la pérdida del sosiego, subrayando cómo el destino humano está sujeto a cambios bruscos, donde la luz del bienestar puede nublarse de repente. Fray Luis logra, con elegancia humanista, elevar la figura de Portocarrero no solo como un guerrero heroico que emula a los antiguos, sino como una encarnación de bienes peregrinos cuya falta se traduce en cuidados y tristeza. El poema es un lamento civil que, pese a su trasfondo bélico, termina abogando por la paz y el retiro intelectual frente a la efímera gloria de las armas.

🏛️Contexto Histórico

La obra se enmarca en el siglo XVI, específicamente durante la Rebelión de las Alpujarras (1568-1571), un conflicto en el que la población morisca se alzó contra la corona de Felipe II. Pedro Portocarrero, a quien va dirigida la oda, fue un militar que participó activamente en estas campañas. Fray Luis de León, figura central del Renacimiento español, utiliza este contexto para contrastar el deber militar necesario ante la insurgencia con su propio ideal de retiro espiritual y paz intelectual, influenciado profundamente por la filosofía estoica y neoplatónica.

✍️Figuras Literarias y Métrica

El poema sigue la estructura de la lira, estrofa compuesta por cinco versos (combinando heptasílabos y endecasílabos). Entre los recursos, destaca la hipérbole ('a par de las estrellas vas luciendo') para exaltar al protagonista. Se emplea la metáfora para describir la guerra como 'Marte airado' y la fortuna como algo voluble que se nubla. Es notable el uso del hipérbaton, típico de la época, para dar mayor solemnidad al discurso. Además, se recurre a la alusión mitológica ('Lyeo', 'Apolo', 'Cabalina') para conferir un barniz clásico y erudito, mientras que el símil del 'líbico león' sirve para enfatizar la valentía y ferocidad de Alfonso, otro de los nobles citados.

Poema.es

© 2026 Poema.es. Todos los derechos reservados. Desarrollado porJuan Romero Domínguez.