Poema.es LogoPoema.es

Ser ante los ojos (A mediodía IX)

El ser anida en el hombre y en el joven; una daga noble ?con alma de Toledo duerme en la esquina del tiempo; ellos son sueño, vigilia, polvo?, atónita hasta el miedo, derrama su destello de oro y plata. Ellos se ven. Permanecen callados, la avara lengua les niega el vínculo. Siguen callados. Siguen, como el tiempo, como la vida. Su soledad les ha deparado el castigo de la memoria. Se ven de nuevo y callan. Deambulan dentro del espejo. Como un tigre frente a otro tigre. Como un hombre frente a su presa. Como siempre ha sido. Como en Andalucía, Tenochtitlán, Gumarcaj, Quiché, Las Verapaces. Da vueltas, entra y sale del espejo. El joven ingresa al universo de fechas tutelares. Por fin se apropia del secreto orden que gobierna su pasado. Ahí están Cervantes y Cien años de soledad; Rayuela y los libros de Stendhal, Flaubert; Guerra y paz de Tolstoi, arrebatada paradoja de un ocioso laberinto que vendría después; sus manos se lavan la ceniza y se anuncia El Cid y Pedro Páramo, las historias del rey leproso soñado por Asturias como una metáfora impuesta por un dios colérico; los viajes de Simbad, como una profecía de Ulises y nuestra prolongada diáspora; las antiguas batallas de los cruzados, siniestra anunciación de símbolos de kaibiles; de Las mil y una noches como laberintos de agua que nos acercan a la Alhambra, borrada por devotas manos para agredir la dulzura de sus columnas y su luz, tal como en Chimaltenango, Quiché, Petén, como siempre, como en Bosnia y Kosovo. El ser y todo el yo congregado, en la hoguera permanente de la historia: en el fuego de Alejandría, en las llamas del Triángulo Ixil, en las atentas vigilias de los hombres por conservar sus infinitos delirios: los libros y los sueños. Él ser y todo el yo congregado para abrirle las puertas del jardín. A él, el joven, que ingresa al declinar la mañana. Sabe que no se salvará de la agonía, a pesar del dolor de Jesús o la rebeldía de Mishima. Él, el ser, el joven, camina hasta hundirse en el pasado cercano. Aún con las ruinas obtiene el don de las certezas a medias. Su pasado es similar al del hombre. No es el suyo, no le pertenece ni pertenece a sitio en particular. La miseria es infinita. Así como la noche de Dios es infinita, su paciencia lo es. Sabe que no es los otros. Entonces, ¿quién es? Lo desconoce, lo único cierto es su paciente capacidad de entrever mañanas y ayeres que desembocan en un río largo, extenso, amarillo, verde, rojo, rojo como el Motagua o el Nilo.

📖Reseña y Análisis Literario

El poema 'Ser ante los ojos' es una profunda reflexión sobre la identidad, la memoria histórica y la finitud humana. Gerardo Guinea Diez establece una dualidad entre el joven y el hombre, reflejando el tránsito hacia la madurez donde la conciencia de uno mismo se fragmenta al entrar en contacto con el inmenso legado de la literatura y el horror de la historia. El 'espejo' funciona como un eje central donde el sujeto se reconoce no como un ente aislado, sino como parte de una cadena ininterrumpida de violencia y creación cultural. El autor utiliza un inventario de referentes universales —desde Cervantes y Tolstói hasta la realidad sangrienta de las guerras en Guatemala, los Balcanes y el mundo antiguo— para sugerir que el 'yo' es una construcción precaria. La soledad, el silencio y el castigo de la memoria son temas recurrentes que evocan una sensación de fatalismo y pesadumbre. A pesar del inmenso peso del pasado y las ruinas que hereda, el joven encuentra una forma de resistencia: la capacidad paciente de observar el flujo del tiempo. La emoción predominante es una melancolía existencial que acepta la miseria humana como una constante universal, donde el destino, sin importar la rebeldía o la fe, desemboca inevitablemente en el río caudaloso y sangriento de la historia, simbolizado por las aguas del Motagua y el Nilo.

🏛️Contexto Histórico

Gerardo Guinea Diez, poeta guatemalteco, escribe esta obra bajo el peso de una realidad centroamericana marcada por décadas de conflicto armado, genocidio y la búsqueda de una identidad postcolonial. El poema se nutre de la experiencia del autor como testigo de la violencia en el Triángulo Ixil y otras regiones del país, integrando esta vivencia local con una vasta cultura literaria universal. Representa una voz que intenta procesar el trauma colectivo, conectando las tragedias propias de Guatemala con conflictos globales (como los de Bosnia o Kosovo) para subrayar la universalidad del dolor y la permanencia de la barbarie humana a través de los siglos.

✍️Figuras Literarias y Métrica

El poema emplea recursos estilísticos variados para dotar al texto de un ritmo solemne y reflexivo. Destacan las metáforas de gran carga simbólica, como el 'espejo' que representa la introspección y el enfrentamiento con el doble, y la 'daga noble' que alude al linaje histórico y la violencia incrustada. El autor utiliza frecuentemente la anáfora y el paralelismo sintáctico ('Como un tigre...', 'Como un hombre...', 'Como siempre...') para enfatizar la naturaleza cíclica de la historia y el comportamiento humano. Se aprecia una estructura de verso libre, sin una métrica rígida, lo que otorga al poema una cadencia conversacional, casi meditativa, que rompe en enumeraciones caóticas (la lista de autores y lugares geográficos) para mostrar la acumulación de la cultura y el trauma. El uso de la hipérbole ('miseria infinita') refuerza la desesperanza del sujeto lírico ante su destino.

Poema.es

© 2026 Poema.es. Todos los derechos reservados. Desarrollado porJuan Romero Domínguez.