Poema.es LogoPoema.es

Ser ante los ojos (Al amanecer VI)

El niño está feliz, las manos de su madre, tibias, calientitas, lo llevan por los rumbos nuevos del país de los espejos, ella se come por él todo el dolor, toda la angustia, toda la nostalgia que ronda por la geografía de cristal. Su felicidad es grande, tanto como el espejo donde ahora se ve hombre y ve a su madre y ve sus manos, y ve cómo lo salvó de la desdicha y la desmemoria. El niño se suelta de la mano de su madre. Corre, corre. Vive abril como si fuera un año. Vive agosto como si fuera un amor y no un desengaño; corre hasta el final del patio, hasta el límite de los geranios y se vuelve a ver, y otra vez, el hombre viéndose niño desde el otro lado, desde la otra frontera del tiempo, desde sí mismo, viéndose hacia adentro, ignorando la estafa y la mentira, desconociendo qué sucede en la otra cara del espejo, esa, que es región de alumbramientos y abortos, esa que suena en los tejados en los días de toque de queda, en las láminas de los techos, maltratadas por los cateos masivos de la Judicial o por las rondas del Ejército que aplanan el suelo con su letanía circular. El niño ?ya no tanto? no sueña, no está despierto, simplemente está, ahí, está. Escucha la radio, Morrison le profetiza una senda de tormentas y jinetes desbocados. El niño ?ahora niño? no sabe por qué confunde a Churchill con Curruchiche, y a Árbenz con un demonio que amenaza los planes de prosperidad. El hombre, entonces, entiende un poco del naufragio. Todos han desahuciado a los fetiches que deambulan a lo largo de los años. En cualquier esquina, en un balcón, en los cumpleaños, en las pesadillas, en los muertos, ¡ah! ésos, los innombrables, los de comisiones de esclarecimiento, los que todos, absolutamente todos, intentan desesperadamente olvidar. Como la película de Herzog, cada uno lleva su barco a buen recaudo, a la orilla más clara, más quieta y cada uno deposita su carga de cadáveres en esa orilla, llena de amuletos contra la maledicencia y nuestra acendrada estupidez. La que llevó al niño de naufragio en naufragio. El ser, sábana blanca que arropa unos huesos ante el abismal silencio de los días. El ser, exhalación de crepúsculos ante un niño que ejercita una sumaria indagatoria de la nada. El ser, sol tendido de mediodía en el lazo del patio abandonado. El ser, un hombre con las entrañas llenas de ron, mientras la tarde se va lentamente, sin decir adiós, sin aspavientos ni algarabías. El ser, el hombre que encostala sus recuerdos y se va con la tarde, sin decir nada, sin claves ni ardimientos, sólo dejando su vaho corporal, en el horizonte, en la banca del parque, en la raíz del árbol, en la hondura de su sombra.

📖Reseña y Análisis Literario

El poema 'Ser ante los ojos' es una profunda introspección sobre la pérdida de la inocencia y el peso del trauma histórico en la identidad personal. Gerardo Guinea Diez utiliza la figura del espejo para yuxtaponer dos temporalidades: la infancia protegida por el amor maternal y la adultez marcada por el desencanto y la memoria de la violencia. La estructura del poema es un viaje circular donde el niño, originalmente contenido en el abrazo salvador de su madre, termina siendo un hombre que arrastra el 'naufragio' de su propia historia. La atmósfera evoca una melancolía existencial, donde la felicidad inicial se desmorona ante la realidad de un entorno hostil. El lenguaje es crudo, cargado de imágenes de abandono y desolación, subrayando cómo el individuo, al envejecer, se convierte en un testigo silente de los fantasmas que lo habitan. El 'ser' se define aquí no por la gloria, sino por la capacidad de cargar con sus muertos, sus ausencias y el vaho de una vida que se disipa. Es una reflexión conmovedora sobre la finitud, el olvido y la lucha por preservar la esencia humana en medio de un contexto donde la estafa política y la represión han erosionado la capacidad de soñar, dejando al sujeto en un estado de presencia vacía pero resiliente frente al abismo del tiempo.

🏛️Contexto Histórico

La obra refleja el trasfondo sociopolítico de Guatemala durante los años del conflicto armado interno. La mención a 'toques de queda', 'cateos masivos' y la presencia de la Policía Judicial y el Ejército sitúa el poema en el clima de represión, miedo y censura que caracterizó al país. La referencia a Árbenz, líder de la Revolución de Octubre, y la confusión histórica del niño, aluden a la manipulación mediática y la propaganda anticomunista que intentó borrar la memoria política de las generaciones posteriores al derrocamiento del gobierno democrático en 1954.

✍️Figuras Literarias y Métrica

El autor emplea una rica variedad de recursos: utiliza metáforas potentes como el 'país de los espejos' y la 'geografía de cristal' para representar la fragilidad de la infancia. La anáfora es recurrente, especialmente en la sección final donde se define el 'ser', creando un efecto de letanía o salmodia existencial. Se destaca la hipérbole al convertir el tiempo en espacio ('Vive abril como si fuera un año'), y el uso de imágenes sensoriales vinculadas al trauma ('el abismal silencio de los días'). En cuanto a la métrica, el poema se escribe en versos libres, lo que otorga un ritmo fluido y conversacional, permitiendo que la voz lírica transite de la nostalgia a la crudeza de la introspección sin las ataduras de la rima, privilegiando el peso semántico de las palabras sobre la estructura formal rígida.

Poema.es

© 2026 Poema.es. Todos los derechos reservados. Desarrollado porJuan Romero Domínguez.