LA DANZA DE LOS MESES Y DE LAS HORAS GALANTERÍAS ETERNAS
Decoración: La sala semeja una floresta
Unos faunos sensuales persiguen a una driada,
Cantos de aves sinfónicas hace vibrar la orquesta.
(Pajes, Arqueros, Duendes y gente uniformada.)
Los Dioses del Olympo todos se hallan presentes.
(Emblemas, jeroglíficos, toisons, panoplias, cuernos)
Inmensa muchedumbre de silenciosas gentes;
Santos del Paraíso, reyes de los Infiernos.
El viejo Tiempo se halla sentado en su gran solio.
(Heraldos y sirenas, dragones, sagitarios)
A un lado el Laberinto y al otro el Capitolio.
La Parca está rezando sus credos funerarios.
Alcen contempla a Diana. Pan toca su bocina;
Un centauro y un sátiro se cuentan sus lujurias;
Hidras, peces biformes. (Plutón y Proserpina).
Tritones y Oceánidas y Náyades y Furias.
Lohengrin y el Cisne. Cadmo transformando una piedra;
(Pontífices, Mikados, Sultanes, Caballeros)
Margarita en su rueca, Minos hiriendo a Fedra.
(Damas de corte, brujas, nobles y mosqueteros).
Cristo y Mahoma charlan de asuntos de la tierra;
(Se alzan el Vaticano, la Alhambra, Meka y Roma)
Millones de esqueletos surgen en son de guerra,
Etcétera... Posdata: la Esfinge se desploma.
Aramis el noble, gentil bastonero,
Le pide su cetro magnífico a Ulises;
(Adornan la sala lujosas cariátides,
Regios artesones y un áureo florero
En el que hay hortensias, anémonas, lises,
Adelfas, orquídeas, lotos y clemátides)
Y ordena la danza. Las Hadas del Día,
Que son doce, se ponen en rueda.
(Hay espejos, luces, cuadros, pedrería,
Bibelots, Cupidos, oro, mármol, seda...)
Un reloj semeja la alfombra bordada;
(Ornan los tapices regias hipsipilas;
La Venus de Ictinius se muestra enflorada:
Lucen crisantemos, nelumbos y lilas).
Hay aves exóticas. Exóticos frescos
Muestran con sus barbas a los Viejos Siglos.
(Hay fou-kousas, pieles, jaspes, arabescos,
Biscuits, kakemonos, dioses y vestiglos).
Aramís sonríe con una señora
De ciertos remilgos de unas soberanas.
(Hay cenefas, biombos, telas de Bassora,
Consolas, estatuas, joyas, porcelanas).
Las arañas forman chispeantes burbujas,
Burbujas inquietas de vinos dorados.
(Hay regios encajes de Chantilly y Brujas,
Panneaux deslumbrantes y flordelisados).
Las damas ostentan aigrettes elegantes,
De plumas que fingen rizos de flambeau
(Los regios joyeles y polvos brillantes
Que ostentan las reinas de un bello Wateau).
Hechiza en las faldas la seda argentada,
Y nieva la red de las finas puntillas.
(Las caladas medias de seda rosada
Brillan de celosas en las pantorrillas).
Un bouquet de estrellas sus fulgores quiebra
En el encendido sol de los aceros;
Valiers recamados de ojos de culebra
Ornan la elegancia de los caballeros.
Irisados peces, raros colorines,
Fingen las soberbias condecoraciones;
Y gardenias blancas son los brodequines,
Y serpientes de oro son los cinturones.
Un obispo cuenta las cuentas de espuma
Que hay en una copa de fino Bohemia.
(Hay lacas, mosaicos, jarras de Satsuma
Divanes de Persia, sillas de Academia).
Las Horas ostentan primorosos trajes,
Grandes abanicos, mágicas pelucas.
(Hay platos chinescos, cisnes y paisajes,
Gente armada, pajes y doncellas cucas).
(Se oyen pasos). Entran con largos turbantes,
Emires, profetas y viejos Kalifas.
(Los pajes alcanzan sorbetes, picantes,
Café, arroz, tabaco, pipas y alcatifas).
📖Reseña y Análisis Literario
En 'La gran soirée de la elegancia', Julio Herrera y Reissig despliega un retablo cosmogónico y artificioso que constituye la quintaesencia del modernismo esteticista. El poema funciona como una coreografía metafísica donde el tiempo y el espacio colapsan en un salón que es, simultáneamente, un museo universal y un delirio onírico. El autor convoca figuras de la mitología clásica, la historia sagrada, la literatura universal y el exotismo oriental para integrar una 'soirée' donde la finitud humana (representada por la Parca y los esqueletos) convive con la apoteosis de la belleza material. La emoción que subyace no es puramente festiva; hay una melancolía decadente en la enumeración abigarrada de objetos, flores y joyas, lo que sugiere una ansiedad por detener el flujo del tiempo mediante la acumulación de arte. La Esfinge que se desploma al final del primer bloque anticipa la disolución de este artificio, revelando que toda esta puesta en escena es un vanitas irónico, una búsqueda desesperada de permanencia en un mundo que inevitablemente se encamina hacia la ruina. La elegancia no es solo estética, sino un refugio ante la sombra de la muerte que acecha tras la seda y el oro.
🏛️Contexto Histórico
Julio Herrera y Reissig fue una figura central de la segunda generación del modernismo uruguayo a principios del siglo XX. Esta obra se inscribe en la estética del 'preciosismo', caracterizada por el refinamiento léxico y el gusto por lo exótico, lo ornamental y lo extraño. El autor, que vivió gran parte de su vida recluido en Montevideo, destiló a través de sus versos una cosmogonía privada donde la realidad se transfigura en una decoración artificial, reflejo de la crisis espiritual de fin de siglo y la ruptura con el positivismo decimonónico.
✍️Figuras Literarias y Métrica
El poema se articula mediante el uso exhaustivo de la enumeración caótica y la acumulación léxica, técnica que refuerza la sensación de lujo y saturación. Destaca el uso de paréntesis (acotaciones) que funcionan como apartes dramáticos, dotando al poema de una estructura de guion teatral. Se observan ricas imágenes metafóricas como 'la danza de los meses' (prosopopeya) y la descripción detallada de objetos mediante la sinestesia. En cuanto a la métrica, se alternan versos de arte mayor, principalmente endecasílabos y alejandrinos, con una rima consonante que busca la musicalidad clásica. La abundancia de tecnicismos, voces exóticas ('kakemonos', 'fou-kousas') y nombres propios de la mitología clásica denota un erudito despliegue retórico propio de la estética parnasiana.