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No me quejo

no me quejo de la minusvalía con que tasaron a mi género los vecinos del débil sexo fuerte ni remedio tampoco dejaré de ser por eso pterodáctilo maternal sobreviviendo los milenios ciberferomona de pantalla con regulador de llanto en el cabello ni lavándome la cara me quitaría el maquillaje de alma puesto en la tristeza porque es lanza dudosa y garra amaestrada contra la burla del sexo cavernario no me quejo sé que mis venas contribuyeron al calvario II me tocó recoger varas para el fuego dormir rinocerontes sobre el pecho llorar dentro del útero fuera del útero y a causa y grito ¡hijos de puta! con ansias fugitivas de mi suerte casi casi me tocaba ser nada hoyo pequeño en el centro de mi cuerpo ultrajado muchas veces por el engaño a falta de puños elocuentes me hice con piedras de estoicismo murallas de rango dinosaurio convoqué a las hembras malheridas aún a las caníbales aún a las vendidas y todas llegan siempre a una hora u otra, cargando los desechos de sus mentes no me quejo hemos creado un frente embravecido azuzado por la infamia que se escribió en nuestras historias y ahora podemos dormir en nuestras cuevas y mansiones a pierna suelta de pierna suelta a amantar a nuestros críos en la oficina la alcoba el taxi a escoger limpio entre hombre y macho para pasar toda la vida o unas noches no ha cambiado mucho en la comarca excepto lo que tenía que ser cambiado para la supervivencia de la raza ayarayarai sigo siendo mujer la esclava multicolor del mundo la rajá de lo que queda de sí misma.

📖Reseña y Análisis Literario

El poema 'No me quejo' de Sabeli Ceballos Franco constituye un ejercicio lírico de resistencia y reivindicación identitaria. La voz poética transita desde la aceptación estoica de una condición histórica subordinada hacia una asertividad soberana. A través de una retórica que oscila entre lo visceral y lo metafórico, el texto despliega una anatomía del dolor femenino y su capacidad de transmutación. La autora construye un 'yo' lírico que se define a sí mismo como un 'pterodáctilo maternal' y 'ciberferomona', elementos que yuxtaponen el arcaísmo de la lucha por la supervivencia con la modernidad tecnológica. La pieza destaca por su negativa a la victimización pasiva, transformando el sufrimiento —el 'calvario' de la historia— en una herramienta de cohesión colectiva. La autora logra establecer una genealogía de mujeres 'malheridas' que, mediante un acto de voluntad, han erigido 'murallas de rango dinosaurio'. El poema no es una elegía a la derrota, sino un manifiesto sobre la supervivencia y la reapropiación del deseo y el cuerpo. La dicotomía entre 'hombre y macho' cierra la obra con una distinción crítica que resalta la agencia femenina en la contemporaneidad. Es una pieza de fuerza expresiva notable, donde la ironía y el desgarro se funden para denunciar la persistencia de una estructura patriarcal, culminando en una declaración de identidad que es, simultáneamente, vulnerable y resiliente.

🏛️Contexto Histórico

La obra se enmarca en la producción poética contemporánea que dialoga con los feminismos de la cuarta ola. Refleja las preocupaciones de la mujer en el siglo XXI, donde la lucha por la igualdad ya no solo ocurre en la esfera doméstica, sino que se extiende a la vida profesional y al espacio digital, cuestionando las estructuras históricas de poder y la cosificación impuesta a través de los milenios.

✍️Figuras Literarias y Métrica

El poema utiliza un verso libre de ritmo irregular y aliento prosaico. Destacan las metáforas zoomórficas (como el 'pterodáctilo maternal' o 'rango dinosaurio'), que dotan al discurso de una fuerza ancestral. Existe una antítesis constante entre la fragilidad y la fortaleza, reforzada por el uso de la anáfora en 'no me quejo', que actúa como un mantra de resiliencia. El léxico empleado es disruptivo, utilizando conceptos modernos ('ciberferomona', 'pantalla') junto a imágenes biológicas, creando un estilo híbrido y crudo.

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