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Asunción del olvido

Se cumplirán los ritos: la memoria ejercerá su oficio dignamente derramando su lluvia de crepúsculos en los labios insomnes. Primero será un fuego, un crepitar de vidrios luminosos, un huracán de espuma sediento y fugitivo. Pero las viejas guzlas sonarán dulcemente entre las llamas, irán adormeciéndolas, velando su dolido clamor. Después serán las brasas, el cansancio tenaz de unos reflejos cada vez más lejanos, cada vez más heridos por una lenta niebla: las palabras, las huellas y los gestos comenzarán su exilio hacia regiones que jamás conocieron. Implacable se extenderá una sombra duradera. Y luego, la ceniza, con su quietud de estatua derruida, testimonio de todos los inviernos, brújula del silencio, resumiendo la nada. Nosotros, desde playas remotas, podremos contemplar cómo la hiedra recubre nuestros nombres, cómo el frío invade nuestro imperio. No habitará el rencor en nuestros ojos ni la nostalgia antigua nos rozará las sienes. Impasibles veremos germinar aquella ausencia, aquella oscuridad, aquel callado y largo desamor... Mas seguirán unidas nuestras manos, a pesar del olvido.

📖Reseña y Análisis Literario

En 'Asunción del olvido', Antonio Porpetta explora la ineludible transición hacia el ocaso existencial y la desaparición de la identidad a través del olvido. El poema describe un proceso alquímico donde la memoria se consume, pasando de la intensidad violenta de las llamas a la quietud definitiva de la ceniza. La obra evoca una atmósfera de serenidad melancólica ante la pérdida, sugiriendo que, aunque los nombres y gestos se desvanezcan en regiones desconocidas, persiste una esencia de unidad humana. El autor utiliza el fuego como metáfora de la vida vibrante y la ceniza como símbolo de la trascendencia o el vacío final. A pesar de la crudeza del tema —la desaparición del ser y el olvido de la historia propia—, el tono no es de tragedia ni desesperación, sino de una aceptación contemplativa. El poeta nos sitúa en una playa remota, una posición de observador externo de nuestra propia extinción, lo cual refuerza una sensación de desapego cósmico. Finalmente, el poema logra un equilibrio conmovedor: reconoce que, si bien la memoria y el rencor se disipan bajo el manto del frío, el vínculo afectivo, representado en las manos unidas, sobrevive como la última defensa contra la nada. Es una meditación lírica sobre la paz que reside tras el despojo total de la existencia.

🏛️Contexto Histórico

Antonio Porpetta, poeta español contemporáneo, pertenece a una generación que ha cultivado una lírica introspectiva y humanista, alejándose de las rupturas vanguardistas para rescatar una profundidad metafísica y emocional. Esta obra se enmarca en su madurez creativa, donde la reflexión sobre la finitud y la memoria se vuelve un eje central, influenciada tanto por la tradición clásica española como por un existencialismo poético que busca dar sentido a lo que perdura tras el desgaste del tiempo.

✍️Figuras Literarias y Métrica

El poema destaca por el uso abundante de metáforas visuales y sensoriales. 'Lluvia de crepúsculos' y 'fuego, un crepitar de vidrios luminosos' personifican la memoria y su declive. La 'quietud de estatua derruida' es una metáfora central de la vejez y la muerte. Se emplea la sinestesia, especialmente en 'sonarán dulcemente entre las llamas', y la gradación al describir la pérdida progresiva: 'cada vez más lejanos, / cada vez más heridos'. El autor hace un uso eficaz del encabalgamiento, que marca el ritmo lento y pausado del olvido. Aunque no sigue una métrica rígida, utiliza versos libres de arte mayor y menor con una cadencia pausada, enfatizando la solemnidad del proceso descrito.

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