📜
Poema.es

El amor

Ella duerme despacio con un lento galope de gacelas reclinado en su frente. Es hermosa como una fruta fresca, como un ágata, como un tallado capitel. Escucho la lejana andadura de sus párpados, el navegar inmóvil de su olvido, su exacta placidez de hierbabuena. Una fragancia leve de ocultos hontanares me descubre su cuerpo, esa clara campiña de juncos y laúdes donde mis labios posan su algarada fluvial, perseguidora. No hay distancia más corta hacia la llama ni amanecer más puro. Se adivina una alquimia voraz, un burbujeo debajo de su piel, como una permanente sembradura de vides y crisoles. Y sin embargo, el tiempo maneja oscuramente sus cinceles, su taladro tenaz: Yo sé que el triunfo será suyo, que nada puede huir de su terca presencia. Y sin quererlo, veo la yedra recubriendo los alcores de sus pechos, su boca desolada, abatida y sumisa su cintura, arrasado su vientre luminoso, y un surtidor de hielo sobre esa isla bruna que ahora emerge feraz y retadora sobre su mar de ópalos ardidos. Pero ella duerme, cálida y ajena, albergada de espumas. La contemplo serena mi palabra, confiado: porque jamás el tiempo derrocará su sueño, y seguirá su frente con un lento galope de gacelas, por el amor salvada, redimida.