Poema.es LogoPoema.es

Ulises regresa

La frase que no hemos dicho, cierta respiración de la boca en el apetito del sueño, el silencio que comienza como una bandada de pájaros; yo he depositado esa frase en el plato donde nos sirven la cabeza del Bautista. Estoy aquí después de extraviar mi mejor ofrecimiento, aquí la escondida aptitud del metal con que los dioses antiguos desnudaban la desgarradura del mundo, el crimen como un acto fallido de amor, la cicatriz invencible de la muerte, la vieja destreza de los labios colectivos, el llamado del mar, las señales del pájaro sepultado en su vuelo. Orden diurno no puedo darles de mí; en mi esqueleto, en mi atrocidad lunar, lo que brilla es la escasa sangría que aún queda de mis astros: el punto más pequeño y débil de mi frase es un vago movimiento del agua después del naufragio, cuando todo ha desaparecido de la superficie y el propio ritmo del mar adquiere la soltura de ciertas ausencias. Y este desafío verbal, este arranque del alma, este cuerpo a cuerpo de la noche con la leyenda mientras la oscuridad toma la forma de los árboles, de los rostros entregados a la apariencia del beso, aún este tiempo nos deja oír el mar, el antiguo quejido de las playas como una humanidad tolerada por el sueño de sus dioses y por el golpe de puñal de sus mejores asesinos. El sabio desconfía del sabor a selva del alma, del cuerpo que se baña en la súplica de su propia carne espumando congoja de la mujer arrodillada ante lo abstracto del falo; por ¿qué significado pedían ustedes a la noche? ¿Qué oscura razón de vivir aterraba nuestros labios mientras la yerba nocturna crecía en vuestros ojos? Y ese amanecer que alguien lleva en los brazos como un cacharro que gime débilmente, crecerá cuando el sol se tope con su propia sombra y un cultivo de llagas sedientas establezca en los pechos la curva de la Historia. Todos sabemos de alguna manera que el terror es una pasión sagrada, una puesta en escena de nuestra propia inocencia y de nuestra propia revelación. Todos sabemos de esta boca alucinante que también está en nuestros labios silenciosos, todos sabemos de esa mejilla pálida con que a menudo designamos la actitud de la tarde. Una música antigua se oye a lo lejos y el silencio enciende el fuego de la vejez en el brasero de nuestras casas.

📖Reseña y Análisis Literario

En 'Ulises regresa', José Carlos Becerra subvierte el arquetipo homérico para explorar la otredad del retorno y la fractura del sujeto contemporáneo. El poema no narra un regreso triunfal, sino una llegada crepuscular donde el héroe se encuentra con las cenizas de su propia existencia. La voz lírica articula una ontología de la ausencia, donde el lenguaje —ese 'desafío verbal'— se revela como una herramienta insuficiente ante la magnitud del trauma histórico y la disolución del yo. Temas como el naufragio, el cuerpo como territorio de la historia y el terror entendido como una 'pasión sagrada' convergen en una atmósfera densa y onírica. Becerra despliega una lírica donde la muerte y la cotidianidad se amalgaman, sugiriendo que la identidad es apenas un residuo, un movimiento residual del agua tras la catástrofe. La emoción que prevalece es una desolación metafísica: el reconocimiento de que, tras el periplo, el sujeto regresa no a una patria, sino a la aceptación de su propia finitud frente a un cosmos indiferente, donde los dioses y la historia misma parecen haber sido construcciones frágiles y a menudo violentas.

🏛️Contexto Histórico

José Carlos Becerra, poeta mexicano de la 'generación del 68', se inscribe en una tradición que vincula el vanguardismo con una introspección profunda. La obra refleja la crisis existencial del hombre moderno inmerso en la posguerra y los cambios vertiginosos de la segunda mitad del siglo XX. El poema, impregnado de una retórica que evoca la angustia y el desencanto, resuena con la búsqueda de identidad del autor, quien falleció prematuramente en 1970, dejando una obra marcada por la intensidad visual y el uso audaz de la metáfora surrealista.

✍️Figuras Literarias y Métrica

El poema se caracteriza por un verso libre de ritmo pausado y cadencioso, que favorece la introspección. Entre los recursos destacan la metáfora 'el silencio que comienza como una bandada de pájaros' (símil que dota de corporeidad al mutismo) y la imagen simbólica de 'la cabeza del Bautista', que alude al sacrificio y la culpa. Becerra emplea el encabalgoritmo hace uso constante de la sinestesia y la enumeración caótica para representar el desorden de la memoria. La personificación de elementos naturales, como el 'quejido de las playas', intensifica la atmósfera elegíaca, mientras que el uso recurrente de la paradoja y el oxímoron (ej. 'atrocidad lunar', 'terror como pasión sagrada') refuerza la tensión intelectual del texto.

Poema.es

© 2026 Poema.es. Todos los derechos reservados. Desarrollado porJuan Romero Domínguez.