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Ah, las lágrimas

                                                                      Al Dr. Abraham I. Lis Cuánto dolor camina por la ausencia ?hay tanto? grito feroz que nada nada dice ni expande y en un pequeño pliegue se escabulle ?¿es grito??                                                   ?A qué sitio extraño irán las mañanas                                                   que una a una viven en el pan tostado                                                   el té y el comienzo temprano del día? El tacto en su lenguaje habla ?¿de qué país regresa?? la voz en su registro emerge ?dí Dios, de dónde? ninguno vio caer el rayo ?mi dulce bien, fue imprescindible un rayo? de hierro el yelmo el peto y gasa en la visera.                                                   ?Cuál será la copa de cristal y jade                                                   que guarde lo tibio, los viajes                                                   y aquellos paseos, mi bien                                                   bordeando el reflejo musgoso del Arno? Estoy aquí en pugna y en pasado estoy aquí quitando los minutos que de las altas cumbres caen y resbalan. ¿El sol? cayó de bruces al vacío el cielo abrió su esclusa y un torrente también cayó gimiendo entre los juncos que en las noches escuchan el rondar del viento su lamento y lo exorcizan. ¿De uno a otro polo habrá distancia? Si el tiempo terrenal es sólo excusa si la medida apenas una tabla en la que frágil se sostiene el náufrago ?¿por qué por qué la creación dí Dios por qué?? tampoco en el espacio la dimensión alcanza su estatura.                                                   ¿Habrá disolución en el misterio?                                                   ¿Habrá un no ser fundido con la                                                   nada?                                                   No no puede perderse la vida.                                                   Ha de haber un sitio                                                   un cofre sagrado que guarde                                                   el abrazo estrecho disolviendo el linde                                                   tus voces, mi bien, mis voces                                                   tu nombre y mi nombre. ¿Debo callar no ver así tan quieta como estatua he de quedar? Vamos vamos que ya es la hora y es la pesadilla de no ver andar en el hogar por dentro y por fuera huir y en el reverso hablar hasta estar muerta porque en la casa hubo uno en dos porque en la casa de hoy ni tan siquiera hay uno y la mitad se tambalea. ¿El mundo? Un bulto en que convive la mano que se extiende y la miseria. ¿Acaso no debí espantar con más furor debí debí, oh Dios debí al negro ángel de rosas engañosas en la frente y el Etna en la mirada que vino del espejo? Como walkiria me enfrenté a lo oscuro ?fue inútil? llorando me abracé a la fe y de rodillas supliqué a lo alto ?fue inútil? castigué con violencia la cara y la cabeza hasta quedar tendida ?fue inútil?. ¿Y las lágrimas? Ah, calma sobre volcán que se sostiene con los puños. Ah, las lágrimas.

📖Reseña y Análisis Literario

El poema 'Ah, las lágrimas' de Ketty Alejandrina Lis se erige como una elegía profundamente introspectiva que explora la fractura del yo ante la pérdida irreparable. A través de una voz lírica cargada de desasosiego, la autora disecciona la ausencia no solo como una carencia física, sino como una distorsión del tiempo y el espacio cotidiano. El texto transita desde la observación de objetos domésticos —el pan, el té, el Arno— hacia una interrogación metafísica sobre la naturaleza del dolor y el silencio de Dios frente al sufrimiento humano. El duelo se manifiesta aquí como una lucha contra el olvido, donde la identidad propia se tambalea al intentar reconocerse en la mitad que ha quedado vacía tras la partida del 'otro'. La carga emocional es intensa; el poema oscila entre la desesperación, el reclamo hacia la divinidad y la impotencia existencial ante la transitoriedad de la vida. Hacia el final, la imagen de la 'estatua' y el 'volcán' sugiere una contención trágica: una superficie de calma impuesta que apenas logra ocultar un fuego interior inabarcable. Es, en esencia, un testimonio sobre la precariedad de la existencia cuando el amor es interrumpido bruscamente por la muerte, dejando al sujeto en un limbo donde solo las lágrimas actúan como vestigio de una realidad que ya no puede sostenerse.

🏛️Contexto Histórico

El poema se inscribe en la tradición de la poesía lírica contemporánea de corte elegíaco y existencialista. Dedicado al Dr. Abraham I. Lis, el texto posee una marcada impronta biográfica, donde el duelo personal se eleva a una dimensión universal. La obra refleja la angustia característica de las líricas de finales del siglo XX y principios del XXI, que integran elementos domésticos con interrogantes metafísicas profundas, buscando respuestas en la fe o la razón ante la crudeza de la finitud humana.

✍️Figuras Literarias y Métrica

El poema emplea una estructura de verso libre, favoreciendo la cadencia del pensamiento reflexivo sobre la métrica rígida. Entre los recursos estilísticos destacan el uso constante de la anáfora y la repetición (epizeuxis) como en 'debí debí', que enfatiza la obsesión y el remordimiento. Se observan metáforas potentes como 'la casa de hoy ni tan siquiera hay uno' (sinécdoque de la soledad absoluta) y el oxímoron implícito en 'calma sobre volcán'. El empleo de interrogaciones retóricas busca involucrar al lector en la duda existencial. Asimismo, la autora utiliza la alusión mitológica ('Walkiria', 'Etna') para otorgar una escala épica a su lucha personal, transformando el dolor íntimo en un combate heroico frente a la oscuridad de la muerte.

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