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Poema.es

Nureyeb

Resopla el mar como caballo encabritado girando  girando salvajemente etéreo sobre las alas extendidas quietas de un águila en planeo. Resopla el mar en un tazón de metal y bailas delicadamente bailas y saltas majestuosamente saltas mágico tártaro viajando a Irkutsk todavía suspendido en el líquido nirvana del vientre de tu madre (¿sabrá el Transiberiano de aquel niño nacido sobre el rodar cansino de sus ruedas  entre los bosques y los humosos pantanos del Baikal?) Caminando de Ufa a Leningrado fue tu porte  tu soberbio porte ahí una bolsa de obstinación por equipaje las puertas del Kirov de par en par abiertas. Y es tu soberbio porte en Londres de pie Príncipe Albrecht  Basil volando enloquecido  (tiempo en espera cerebro y corazón en una misma línea) añorando el aire  el inconfundible olor de San Petersburgo las neblinas heladas sobre el Neva. Es tu porte transparente ahora. Pareciera pura simplicidad esa pura maravilla extraída del acero las puntas de los pies hacia lo opuesto ángulos rectos ángulos agudos todas las técnicas todo el virtuosismo en ese cuerpo todo el lirismo en la sola presencia. Ninguna perfección sublime príncipe del mundo ninguna te era ajena. ¿Qué dios te coronó de dones? ¿Qué dios te abandonó giró su rostro arrebató la luz sagrada de tus piernas abriendo las esclusas  que van hacia los cauces cavados en el abismo de sombras de las sombras? Tus manos hablan tus brazos hablan hablan tus pies y tu cuerpo  y nos dicen ?Miren Los vientos siempre soplan  y vienen desde el Este. Toda la perfección de lo perfecto es posible toda la perfección de la belleza es posible. El río salió de cauce y no importa si ahora vago por las deshabitadas tierras. Ya pasó  pero nada ha pasado. Yo estoy aquí.