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EN AQUEL TIEMPO

Yo tuve el corazón capaz de lluvia. Ocurría febrero con sus alas y el tiempo digital nos puso juntas las manos y los ojos y los cuerpos: toda la tierra que el amor excusa. Igual que el viento en las banderas altas se comportó en nosotros esta música. Me fui quedando acompañado y cierto, entendido en los bosques de mi jungla, leñador orgulloso de raíces que no debieron nunca estar ocultas. Lo de siempre se puso a ser distinto: el mar entero cupo en una urna, el hielo de los vasos provenía de una lejana nieve, nuestra y única, mis manos migratorias se quedaron a vivir en tu tierra más profunda y en mi boca, de siempre descontenta, dimitían de pronto las preguntas. Presenciadas por dos cambian las torres, la muerte aplaza sus gestiones últimas y estar vivo se agita y condecora. La muerte debe ser como un espejo donde uno mira y mira sin ver nunca. Ven cerca. Más. Que entre los dos no quepa ninguna muerte ni ninguna duda. Te hablo desde febrero y desde siempre: sabemos del amor por lo que alumbra, por lo que tuerce y acrecienta y rige, por su forma de andar en la penumbra... Y así, sobre semanas perseguidas izamos con esfuerzo nuestra alma.

📖Reseña y Análisis Literario

En 'En aquel tiempo', Manuel Alcántara despliega una lírica de madurez donde el amor se erige como un dique frente a la caducidad existencial. El poema articula la transición de una soledad introspectiva, definida como una 'jungla' de leñador, hacia la plenitud de un encuentro que reconfigura la percepción de la realidad. El autor explora la paradoja del tiempo; febrero no es solo un marcador estacional, sino un cronotopo donde el 'tiempo digital' —quizás una alusión a la inmediatez o modernidad— se rinde ante la profundidad del vínculo afectivo. La emoción evocada es una serena aceptación de la finitud: al compartir la existencia con el otro, la muerte pierde su carácter inminente, transformándose en una sombra que se aplaza. El yo lírico abandona su descontento crónico, hallando en el ser amado una certeza absoluta que ilumina la penumbra. Es, en esencia, un canto a la arquitectura del amor como refugio ante la intemperie de la vida, donde el lenguaje poético no busca el ornamento, sino la precisión emocional, logrando que el lector experimente la transición del aislamiento al hallazgo mutuo. El poema es una oda a la permanencia afectiva frente a la vorágine de los días.

🏛️Contexto Histórico

Manuel Alcántara (1928-2019) fue una figura central de la lírica española de posguerra y un maestro del periodismo literario. Este poema refleja la voz del autor en su etapa de madurez, caracterizada por un escepticismo vital que, sin embargo, se doblega ante la fuerza del amor. Su obra se inscribe en una tradición que vincula la experiencia autobiográfica con una depuración técnica, evitando los excesos vanguardistas y prefiriendo una sencillez sofisticada que resuena con la tradición clásica del Siglo de Oro, adaptada al sentir contemporáneo.

✍️Figuras Literarias y Métrica

El poema destaca por el uso magistral de la metáfora, como en 'corazón capaz de lluvia', sugiriendo una disposición hacia la melancolía o la fertilidad emocional. Emplea la hipérbole ('el mar entero cupo en una urna') para cuantificar la intensidad del sentimiento. Se observa una clara personificación en 'la muerte aplaza sus gestiones', desdramatizando el final de la vida mediante una imagen administrativa. Estilísticamente, Alcántara utiliza un endecasílabo de ritmo fluido con rimas asonantes en los versos pares, lo que aporta una musicalidad melancólica. Destaca también la antítesis entre la 'jungla' solitaria del inicio y la 'tierra profunda' compartida, reforzando la evolución del yo lírico desde la fragmentación hacia la unidad.

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