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El mundo nuestro...

El mundo nuestro se fue acumulando en la ceniza Presencia del humo Memoria del cuerpo Los gritos de los borrachos y el mal avenido trío se espantaban con el cacareo del traspatio ambiente sórdido para olvidar los arañazos de las palabras Las fichas sobre la mesa inermes ante mis ojos al mirar los tuyos abotagarse de tanto silencio Cuántas veces recorrí los caminos apretados de tierra para sacarte dormido con sueños de caballo en relincho Luego llorabas viejo porque se te ablandaba el tiempo y el corazón no se te encogía Y dejó de existir la secuencia de las semanas El mes era levantar un pie detrás de otro para ver la costa de mar revuelto o echar la vista en trampa de dado hacia la sierra y morderme el vientre creyendo que en algún momento el vendaval me arrancaría de ese camino y de esas piedras Cuando encontraba la limpidez de tus manos la tarde se mecía Si me confiaba hallaba un tanto de luz proveniente del mezcal No sabía quién era más cobarde si yo por no beberme la vida de un trago o tú que la bebías minuto a segundo Tal vez lo que me ató fue el rumor del tiempo el oleaje antiguo de sal el estruendo No lo sé Miro mis manos y da lo mismo en el fondo del vaso está mi rostro No necesitas ningún otro lugar.

📖Reseña y Análisis Literario

En 'El mundo nuestro', Mariana Bernárdez articula una elegía descarnada sobre la erosión de los vínculos afectivos y la degradación del tiempo compartido. El poema se construye como una cartografía de la memoria, donde lo cotidiano, marcado por la sordidez del 'mal avenido trío' y los 'arañazos de las palabras', se entrelaza con una atmósfera de resignación melancólica. La voz lírica explora la dualidad de la otredad: la figura del acompañante, acaso un padre o amante en declive, cuya fragilidad se manifiesta en la embriaguez y el silencio. La autora logra capturar la angustia de la espera y el desgaste de la convivencia, utilizando el mezcal y el mar como símbolos de una realidad fragmentada. La emoción predominante es una desolación lúcida, donde el 'rostro en el fondo del vaso' funciona como un espejo final que unifica al sujeto con su objeto de duelo, sugiriendo que la identidad propia se ha disuelto en la decadencia del otro. Es, en esencia, un retrato sobre la finitud, el peso de la memoria y la imposibilidad de escapar del propio destino existencial.

🏛️Contexto Histórico

Mariana Bernárdez es una voz contemporánea de la poesía mexicana, cuya obra se inscribe en una corriente lírica introspectiva que explora la memoria, el cuerpo y el paisaje. Este poema refleja las preocupaciones de la literatura actual de finales del siglo XX y principios del XXI en México, donde la tradición poética se encuentra con una visión desencantada de la vida urbana y rural, influenciada por la cotidianeidad, la fractura de los lazos familiares y la búsqueda de una identidad propia frente a la estirpe y el pasado.

✍️Figuras Literarias y Métrica

El poema emplea el verso libre con una disposición espacial que busca simular el ritmo errático de la memoria y la decadencia. Destacan metáforas potentes como 'la ceniza' y 'el oleaje antiguo de sal', que evocan el paso del tiempo. Se observa el uso de la sinestesia al hablar del 'silencio' que 'abotaga' la mirada. La anáfora y el encabalgamiento son fundamentales para dar un ritmo de pesadumbre. La figura más relevante es la prosopopeya, presente al otorgarle al tiempo y al corazón capacidades volitivas ('se te ablandaba el tiempo'). La estructura, al carecer de rima, se sostiene en el ritmo interno y la carga semántica de las imágenes, recurriendo a un tono confesional directo que prescinde de artificios métricos tradicionales para privilegiar la crudeza del sentimiento.

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