11:30 P.M.
Durísima la luna. Igual que tú, tan lejos.
Suéñame, te digo, como te sueño aquí,
hasta que los dos sueños se conviertan en fuego,
hasta que mi aliento sea el tuyo,
hasta que respiremos cada uno
por la boca del otro. La luna
asoma, llena y sorda. No estás
al otro lado del teléfono y sólo
por un hilo de sueño podré hablarte.
Paz y fuerza me habitan. Entro
con pies descalzos en el lecho.
Estás hecha de espumas, estás
hecha de nubes, estás hecha de luz.
Compartamos los sueños.
10:30 A.M.
Moles de nieve, quietas, perturbadas
apenas por la luz. Nada conmueve
al resplandor, arriba. El cielo está
desnudo. El vértigo está aquí,
adentro, en la conciencia.
La nube derretida es piedra densa.
Más en calma este mar de vapores
que las nieves deshechas en la cumbre.
Allá la roca dura, el hielo, la nostalgia.
Un techo largo aquí, de plomo,
lagunas sólidas de plomo.
Yo viajo lentamente, encima de un gran
mar, blanco y sin sangre. El mundo
tiembla, abajo. Un segundo después,
la vida será otra. Nada más frágil
que este valle de nubes, arriba
del Atlántico. La rotación insomne
de la Tierra, el calor implacable,
el viento cruel, el simple y lento
tránsito del tiempo, la más ligera
sombra, destruirán el paisaje.
Nadie podrá volver hasta este
sitio. Baja el avión y el valle
no se altera. Atrás, horas atrás,
queda el desierto techo sin fronteras.
Pongo mi pie en la tierra, entro
en la sombra. El tiempo se estremece.
8:30 P.M.
Sé que voy a morir. Lo sé de cierto.
He vivido como si la muerte fuera
un recuerdo lejano. Pero tú has hecho
que la luz se prolongue en la alcoba.
¿Esa piel que tocaba en el sueño
era la tuya? Era en verdad la piel
amada de tu cuerpo entero.
Has hecho que renazca.
La luz, el cielo, el mundo
eran tiniebla. Pero viniste tú,
como nacida desde una piedra de fuego.
Llegaste como un pájaro súbito,
como un rayo de espumas. Semejabas
un espejo de soles, un mar de luz
que me envolvía. Amanecí. El sueño
era desnudo campo compartido.
Soñaba que te ahogaba
con mi aliento de hombre.
Iguales ambos sueños, te soñaba
como si mi cerebro anidara en tu cráneo,
como si el territorio de los sueños
fuera el débil territorio de una sangre común.
Tú te abrías como el mar,
para tragarme. Como la nube blanca,
envolviéndome, como la tierra negra.
El sueño era verdad. Entrábamos en él,
como por un espejo. Salíamos desde él,
como a través de una puerta de viento.
Mis ojos eran tuyos. Tus ojos me miraban
en la penumbra blanca de la alcoba.
Despertar o dormir era lo mismo.
Vivíamos vidas iguales, a un lado
y otro de la muerte, el amor era el mismo,
de un lado y otro de la vida.
Te besé hasta la dicha, te mordí
hasta la muerte. Granada
fue tu boca,
tamarindo
tus labios.
Compartimos el sueño.
📖Reseña y Análisis Literario
En 'Horas', Jaime Labastida despliega un tríptico poético que cartografía la intimidad a través de la coordenada temporal. El poema articula una dialéctica entre el aislamiento absoluto y la comunión amorosa. En la primera sección, la voz lírica utiliza el teléfono y el sueño como puentes precarios para conjurar la presencia del ser amado en la distancia nocturna. El segundo movimiento, situado en un plano físico y aéreo, funciona como una introspección sobre la fragilidad existencial; el viaje en avión se convierte en una alegoría de la transitoriedad humana frente a la vastedad de la naturaleza y el implacable paso del tiempo. Finalmente, la última sección cierra el ciclo vinculando el amor con la finitud. Aquí, la muerte y el erotismo se funden en una unidad indisoluble: la amada no solo es refugio, sino un principio de renacimiento que anula la distinción entre vigilia y sueño, vida y muerte. La atmósfera resultante es de una intensidad metafísica, donde el deseo se manifiesta como un acto de resistencia ante la desaparición inminente, utilizando el lenguaje no solo para nombrar, sino para habitar la piel y la memoria del otro.
🏛️Contexto Histórico
Jaime Labastida, figura central de la cultura mexicana contemporánea, pertenece a una generación de intelectuales marcados por la reflexión sobre la modernidad, la política y la ontología del lenguaje. 'Horas' se inserta en su producción lírica de madurez, una etapa donde el autor trasciende lo puramente social para adentrarse en la fenomenología de la experiencia humana, explorando la soledad del individuo en un mundo globalizado y la persistencia de la lírica amorosa como refugio ante la caducidad del sujeto.
✍️Figuras Literarias y Métrica
El autor emplea una estructura versicular de tono confesional que prescinde de la rima asonante rígida en favor de un ritmo cadencioso y reflexivo. Entre las figuras destacadas, encontramos el polisíndeton en 'estás hecha de espumas, estás hecha de nubes, estás hecha de luz', que enfatiza la naturaleza etérea de la amada. La metáfora es el núcleo del poema: el amor como 'espejo de soles' o 'puerta de viento' sugiere una disolución de los límites del 'yo'. Además, destaca la sinestesia y el uso de imágenes sensoriales intensas, como el 'aliento de hombre' o la comparación de los labios con elementos orgánicos (granada, tamarindo), que dotan al poema de una textura física, palpable y profundamente visceral.