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BALADA PARA LOS NIÑOS

I La reina Til desnuda una risa de fragua. Todos los pájaros de la danza nacen en su pie volátil. Sus ojos parecen dos lebreles recién castigados... Desde un país en donde se abre el huevo de las mañanas vino el Príncipe a caballo de su alegría: ?¡Busco tu risa forjada por herreros musicales y alegre como la sal gema que hacen arder los brujos! Tu reír es el asta donde flamean los días asoleados; yo soy un hondero que soñó con el pájaro de tu risa... Pero no busco tu danza ni tus ojos más tristes que dos viudas. El Príncipe se fue a caballo de su alegría: la reina Til desnuda una risa de fragua... II Desde su río que se estira como un lagarto bajo el sol llega el rey Bamb: ?¡Amo tu pie gracioso como el de un elefante y más grato que la muerte de los tíos ilustres! Las abuelas textiles no poseen dos agujas como tus pies; amo el viento de tu danza que te hace girar, linda veleta... Pero no busco tu reír inútil ni tus ojos de gata soltera. El rey Bamb se fue a su país de lunas incautas: la reina Til ha quedado sola... III Mas, he ahí que Sir Olaf llegó en trineo desde su estepa geográficamente sentimental: ?¡Quiero tus ojos iguales a dos mediodías con lluvia y helados como dos focas en el mismo témpano! En tu mirar, oh Reina, se posan las golondrinas cansadas; busco tus ojos más largos que la noche de seis meses... Pero no amo tu risa de lobo ni la danza que incendia tu pie. Sir Olaf huyó en su trineo hacia un país de soles resfriados... IV La reina Til se ha convertido en una cisterna y ha de dormir por muchos días; hasta que llegue un Rey que busque los pies bailarines los ojos que llueven, la risa de fragua.

📖Reseña y Análisis Literario

En 'Balada para los niños', Leopoldo Marechal despliega una arquitectura lírica de corte neorromántico y vanguardista que trasciende la aparente sencillez del título. La obra se articula como una alegoría del deseo fragmentado y la otredad. A través de la figura de la reina Til, el autor presenta a un ser que posee la plenitud de la vitalidad —la risa, la danza y la mirada—, pero que es incomprendido por tres pretendientes arquetípicos (el Príncipe, el rey Bamb y Sir Olaf). Cada uno de ellos representa una visión reduccionista, capaz de valorar apenas una faceta de la Reina mientras desprecia el resto de su esencia. La soledad final de Til no es una derrota, sino una espera estoica: la cisterna que contiene su ser aguarda una totalidad, un receptor capaz de aprehender la complejidad humana en su conjunto. La emoción subyacente es una melancolía esperanzada; el poema se convierte en una metáfora sobre la búsqueda de la integridad emocional en un mundo que insiste en fragmentar la belleza. Marechal logra, con una economía verbal deslumbrante, elevar un relato fantástico a una reflexión existencial profunda sobre la autenticidad y el reconocimiento del otro, subrayando que la verdadera conexión solo es posible cuando se abraza la naturaleza completa del individuo, sin disecciones arbitrarias ni juicios de valor que limiten la potencia de lo humano.

🏛️Contexto Histórico

Leopoldo Marechal, figura central de la literatura argentina, escribió este poema dentro de su etapa vinculada a las vanguardias de entreguerras y el grupo de 'Martín Fierro'. Aunque Marechal es reconocido principalmente por su monumental 'Adán Buenosayres', su poesía temprana refleja la búsqueda de una síntesis entre el mito, la cotidianidad y una metafísica personal influenciada por su fe y su devoción a la estética como vehículo de verdad espiritual.

✍️Figuras Literarias y Métrica

El poema se estructura en cuatro estrofas numeradas, funcionando como una balada moderna con una métrica irregular y versos libres que priorizan el ritmo interno sobre la rima consonante. Marechal emplea una imaginería surrealista muy potente: la 'risa de fragua' (metáfora sinestésica que alude a la calidez y el trabajo creativo) y el 'pie volátil' funcionan como leitmotivs. Destacan los símiles zoomórficos ('ojos como lebreles', 'río como lagarto') que confieren al texto una atmósfera de fábula atemporal. La hipérbole se utiliza para caracterizar a los pretendientes ('noche de seis meses', 'muerte de los tíos ilustres'), otorgando un tono irónico y distanciado que refuerza el carácter de artificio literario de la pieza.

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