DEL ÁRBOL
📖Reseña y Análisis Literario
En 'Del Árbol', Leopoldo Marechal erige una alegoría sobre la ontología de la percepción y la pérdida de la inocencia. El poema contrapone dos mundos: el de los 'grandes' —dominado por el pragmatismo y la ceguera existencial— y el del 'niño, el poeta y el perro', una tríada vinculada por la capacidad de acceder a dimensiones suprasensibles. El Árbol funciona como un eje cósmico que trasciende las estaciones biológicas y el tiempo cronológico. A través de sus ciclos, el autor explora el paso de la niñez a la adultez; una transición donde la 'cordura' y la 'guerra' del amor reemplazan la contemplación pura. El poema es profundamente melancólico, pues el Árbol, pese a su centralidad, es invisible para quienes han 'desaprendido la tierra' en favor de una vida adulta despojada de asombro. La obra captura la esencia de la otredad: el poeta, al igual que el niño, habita un espacio de resistencia contra el olvido. Se evoca una nostalgia ontológica, un anhelo por el paraíso perdido que desciende con el llanto del recién nacido, sugiriendo que la verdadera realidad es aquella que, aunque invisible, sostiene el techo de nuestro hogar. Es un ejercicio magistral sobre la mirada, recordándonos que la visión más profunda suele habitar en los márgenes de lo que la razón convencional considera real.
🏛️Contexto Histórico
Leopoldo Marechal, figura central de la literatura argentina del siglo XX, escribió este poema dentro de su búsqueda de una poética metafísica. La obra se inscribe en su etapa de madurez, marcada por un retorno a las formas clásicas y una profunda introspección espiritual. Influido por el vanguardismo temprano pero alejado de sus estridencias, Marechal buscaba reconciliar el mito, lo cotidiano y lo sagrado, reflejando las tensiones de la intelectualidad argentina de mediados de siglo frente a la industrialización y la pérdida de los valores tradicionales.
✍️Figuras Literarias y Métrica
El poema se construye sobre una potente metáfora central: el 'Árbol' como símbolo del conocimiento intuitivo y la espiritualidad. Utiliza la antítesis para contrastar la visión mundana con la poética. Encontramos una anáfora recurrente al mencionar al 'niño, al poeta y al perro', lo cual refuerza el ritmo y la jerarquía de los observadores del enigma. La personificación es clave en versos como 'cuando el invierno lo desnuda', dotando al Árbol de voluntad propia. En cuanto a la métrica, Marechal emplea versos libres de arte mayor con una musicalidad interna que privilegia la pausa y el sentido sobre la rima rígida, permitiendo que el tono pase de lo descriptivo a lo contemplativo con elegancia.