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DIOS EXISTE

Dos de la madrugada. En trémula zozobra; los silencios, vivientes; la oscuridad sin borde; cuando la fuerza falta y la tristeza sobra, en soledad infinita para estar más acorde. De improviso resuena el son de un benteveo con tono tan alegre que regocija el alma, y es tal la donosura de su simple gorjeo que sonrío, infantil, renacida la calma. Y digo: Dios existe; es El quien me conversa como a niña medrosa perdida en la espesura, para que no me queje sintiéndome en olvido. La breve melodía, al viento se dispersa. Y me quedo pensando por tierna conjetura: ¿en qué rincón de cielo habrá colgado un nido?

📖Reseña y Análisis Literario

El poema 'Dios existe' de Marilina Rébora se presenta como una meditación lírica sobre la trascendencia y la búsqueda de consuelo en medio de la desolación existencial. La voz poética transita desde un estado de vulnerabilidad extrema, definido por la 'trémula zozobra' de la madrugada, hacia una epifanía metafísica provocada por un elemento natural: el canto de un benteveo. La autora logra capturar la transición psicológica entre la angustia de la soledad infinita y la reconciliación con lo divino a través de la sencillez de lo cotidiano. El benteveo actúa como una mediación entre la divinidad y la criatura humana; es un mensajero que rompe el silencio opresivo. El tema central no es la teología dogmática, sino la experiencia intuitiva de una presencia protectora que se manifiesta en la belleza efímera. La estructura del poema subraya este contraste entre la oscuridad del mundo interior y la luminosidad de una fe recuperada. Finalmente, el cierre interrogativo desvía la certeza hacia una 'tierna conjetura', lo que revela que la autora no busca una prueba empírica, sino el refugio emocional que proporciona la creencia en un orden superior y protector. Es, en esencia, una pieza sobre la capacidad de recuperación del espíritu humano ante las horas de mayor duda existencial, validando la esperanza como un acto de percepción.

🏛️Contexto Histórico

Marilina Rébora, poeta de sensibilidad intimista, se inscribe en la tradición de la lírica argentina del siglo XX, donde la introspección y la naturaleza suelen ser los ejes para explorar la metafísica personal. Su obra refleja la tradición posromántica y modernista tardía que busca en el paisaje y la cotidianeidad un anclaje para la angustia existencial, un rasgo común en autores de su generación que, ante la modernidad acelerada, buscaron en la sencillez de la fauna y el entorno rural un diálogo con lo trascendente.

✍️Figuras Literarias y Métrica

El poema emplea un soneto de arte mayor, caracterizado por versos endecasílabos y una rima consonante siguiendo el esquema ABAB en sus cuartetos, lo cual aporta una estructura clásica y equilibrada. Entre las figuras destacadas encontramos el uso de la personificación en 'los silencios, vivientes', que dota al vacío de una cualidad orgánica y amenazante. La metáfora es clave en la concepción del benteveo como un interlocutor divino, mientras que el símil 'como a niña medrosa' subraya la fragilidad y la protección maternal o paternal asociada a lo sagrado. Se observa además el encabalgamiento, que dota al ritmo de una fluidez natural, reflejando el tránsito del pensamiento desde la desesperación hacia la serenidad.

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