QUIÉN VOLVIESE A TENER
📖Reseña y Análisis Literario
El poema 'Quién volviese a tener' de Marilina Rébora se articula como una sentida elegía a la infancia perdida y, fundamentalmente, como una invocación a la figura materna como refugio existencial. La voz poética transita desde la vulnerabilidad del presente —caracterizado por la fiebre, el miedo y la pesadumbre— hacia una idealización de los cuidados primordiales. El tema central no es solo la nostalgia cronológica, sino la búsqueda de un bálsamo protector contra las angustias que el individuo adulto ya no logra exorcizar por sí mismo. La estructura del deseo, marcada por el uso recurrente del subjuntivo ('quién volviese', 'quién tuviese'), enfatiza la imposibilidad del retorno y la profundidad de la carencia. Rébora logra transformar la figura de la madre en un arquetipo sagrado, una entidad capaz de disipar el dolor mediante el contacto físico y la bendición. La atmósfera del poema es eminentemente intimista y melancólica, utilizando elementos sensoriales —la miel, el bálsamo, la ambrosía— para construir una geografía emocional donde la seguridad y la plenitud eran, en tiempos pretéritos, bienes accesibles y cotidianos. En última instancia, el poema funciona como un lamento universal sobre el desamparo que sobreviene con la madurez y la irremediable orfandad del adulto frente a las inclemencias del mundo.
🏛️Contexto Histórico
Marilina Rébora, poeta argentina de mediados del siglo XX, se inscribe en una corriente lírica marcada por la introspección y la sensibilidad afectiva. Su obra suele reflejar las tensiones entre la vida urbana contemporánea y la memoria emocional, donde el retorno a la infancia representa una resistencia poética frente al paso del tiempo y el desajuste de la modernidad. El poema se enmarca en la tradición del romanticismo tardío y el posmodernismo hispanoamericano, donde el hogar y la figura materna actúan como pilares del orden emocional frente al caos existencial.
✍️Figuras Literarias y Métrica
El poema se estructura mediante un serventesio y un soneto (o variantes de endecasílabos y alejandrinos) que aportan un ritmo solemne y pausado. Entre los recursos destacan: la anáfora ('Quién volviese', 'quién un rozar', 'quién tuviese'), que refuerza la insistencia del deseo; la metáfora ('pálidos marfiles' para referirse a la piel o al rostro materno), que dota de una cualidad escultórica y atemporal a la figura evocada; y la sinestesia ('fragancia era toda de miel'), que apela a la memoria sensorial. La métrica predominantemente endecasilábica y el uso de rimas consonantes refuerzan la musicalidad clásica del lamento, confiriendo al texto un tono de oración o plegaria privada.