HAY QUE BUSCARLO
📖Reseña y Análisis Literario
En 'Hay que buscarlo', Oliverio Girondo despliega una estética de vanguardia donde la búsqueda del hecho poético se convierte en un ejercicio ontológico y visceral. El poema no es un objeto acabado, sino una presencia elusiva que habita en las zonas liminales del lenguaje y la conciencia: la 'eropsiquis', los sueños y las regiones más recónditas de la memoria sensorial. Girondo propone que el poema debe ser hallado en la desarticulación, en lo 'inobvio' y en la pureza de lo que carece de raíces convencionales. A través de una amalgama de neologismos y términos dispares —'plesorbos', 'lunihemisferios', 'pezlampo'—, el autor transforma la creación literaria en un acto de arqueología espiritual. Las emociones evocadas transitan desde la urgencia febril y la angustia existencial hasta una extrañeza metafísica. La insistencia rítmica en 'hay que buscarlo / al poema' funciona como un estribillo que actúa como una brújula en medio de un caos léxico deliberadamente fragmentado. En última instancia, Girondo sostiene que la verdadera esencia poética reside en el intrafondo eufónico del ser, instando al lector a abandonar las certezas y adentrarse en el abismo lúcido donde el lenguaje se libera de su función utilitaria para convertirse en pura energía, en esa 'resaca insomne' donde la palabra finalmente se transmuta en una revelación visionaria.
🏛️Contexto Histórico
Oliverio Girondo, figura capital de las vanguardias argentinas del siglo XX, escribió esta pieza durante su etapa de madurez tardía, reflejada en obras como 'En la masmédula' (1954). Este periodo se caracteriza por una ruptura total con la métrica tradicional, influenciada por el surrealismo, el dadaísmo y una obsesión por la experimentación fonética. El autor buscaba emancipar a la lengua española de sus atavismos gramaticales, situándose en un contexto histórico de agitación artística global donde el lenguaje se percibía como insuficiente para capturar la complejidad de la subjetividad moderna.
✍️Figuras Literarias y Métrica
El poema destaca por un uso intensivo de neologismos compuestos (ej. 'pezlampo', 'pezvelo', 'pezgrifo'), que funcionan como metáforas complejas destinadas a dotar al poema de una identidad viva y cambiante. Se observa una marcada aliteración y un ritmo sincopado que rompe la sintaxis tradicional. El autor emplea la anáfora al repetir constantemente el estribillo 'hay que buscarlo / al poema', otorgando una estructura circular. No existe métrica clásica ni rima consonante; la unidad del poema se sostiene mediante la cohesión fonética y la recurrencia léxica, en una métrica libre que privilegia la intensidad expresiva sobre cualquier forma cerrada.