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Este sabor de lágrimas (26)

Ni una palabra quedará, siquiera, Amor que eras mi amor, que eras mi vida. Ya no te digo adiós, ni hay despedida Ni volveré a llorar por lo que fuera. Dónde quedó el terror frente a la espera, Dónde el pretexto fácil de la huida: Estoy de pronto, como adormecida, Brazos ausentes, párpados de cera. Amor que eras mi amor, estas tan lejos Que tu imagen se vela en los espejos Y está la niebla donde había llamas. Oigo que rondas pero no te veo, Vuelvo a escuchar tu voz, pero no creo. Ya no importa si estás ni si me llamas.

📖Reseña y Análisis Literario

En 'Este sabor de lágrimas (26)', Julia Prilutzky nos entrega un soneto de una contundencia emocional sobrecogedora, marcado por la transitoriedad del afecto y el desasimiento del alma ante la ausencia. El poema articula el tránsito desde el dolor punzante hacia una suerte de anestesia afectiva, donde el sujeto lírico observa la disolución de su propio pasado amoroso. La estructura del texto permite observar cómo el 'tú', otrora eje vital y existencial, se convierte en un fantasma desdibujado. La poeta no recurre a la queja estridente; por el contrario, despliega un estado de entumecimiento sensorial—evidenciado en los 'párpados de cera'— que sugiere que el duelo ha culminado, no por reconciliación, sino por indiferencia absoluta. El tema central es la pérdida de la otredad: el amor, antaño una presencia devoradora ('eras mi vida'), se ha transformado en un espejismo que ya no logra interpelar al sujeto. La maestría de Prilutzky radica en la atmósfera de clausura; el uso de la negación reiterada ('ni una palabra', 'no te digo', 'no te veo', 'no creo') funciona como una arquitectura de contención que aísla al sujeto del recuerdo. Es un poema que explora la finitud de las pasiones y la capacidad humana para sobrevivir a la destrucción total de un vínculo, alcanzando una serenidad estoica que roza el nihilismo sentimental.

🏛️Contexto Histórico

Julia Prilutzky Farny (1912-1996) fue una destacada figura de la lírica argentina de mediados del siglo XX. Su obra se inscribe en una tradición de poesía confesional y neorromántica, muy vinculada a la introspección emocional. Este poema, propio de su etapa de madurez creativa, refleja la sensibilidad de una época donde la voz femenina en la literatura hispana comenzó a reclamar un espacio propio para diseccionar el desamor con una crudeza estilística alejada de la cursilería, buscando en el rigor formal de la estructura clásica un refugio frente al caos de las emociones personales.

✍️Figuras Literarias y Métrica

El poema es un soneto clásico escrito en endecasílabos con rima consonante, lo que confiere al discurso un orden y una contención necesarios para la gravedad del tema. Entre las figuras destacadas, encontramos la 'metáfora' en 'párpados de cera', que sugiere la frialdad e inmovilidad de la muerte emocional. Se emplea la 'anáfora' ('Dónde quedó...', 'Dónde el pretexto...') para enfatizar el vacío dejado por el ausente. El oxímoron implícito en la atmósfera entre la 'niebla' y las 'llamas' subraya la transición del ardor amoroso a la desolación. Finalmente, la 'hipérbole' en el verso final ('Ya no importa si estás ni si me llamas') actúa como una sentencia definitiva, cerrando el soneto con un distanciamiento absoluto del objeto de deseo.

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