MUERTE, SI OTRA MUERTE HUBIERA
📖Reseña y Análisis Literario
El poema es una compleja meditación sobre la finitud humana, construida sobre una estructura de contrapunto entre una copla anónima clásica y la expansión reflexiva de Nicomedes Santa Cruz. La pieza explora la angustia existencial frente a la inevitabilidad de la muerte, personificada aquí como una figura implacable, irónica y omnisciente. El eje central es el deseo paradójico de una 'segunda muerte' que actúe como verdugo de la primera, un recurso dialéctico que busca invertir la jerarquía de la fatalidad. El autor no solo lamenta la naturaleza del fin, sino que lo desafía con un gesto de soberbia lírica, buscando subvertir el orden ontológico del ser y el no ser. Las emociones evocadas transitan desde la resignación melancólica hasta una actitud desafiante y casi burlesca, donde el poeta se coloca en una posición de superioridad moral frente al 'Cosmos' y su implacable guadaña. Se percibe una tensión constante entre el miedo humano atávico y la voluntad intelectual de dominar el concepto de la muerte, convirtiéndola en un sujeto literario que, al ser nombrado y desafiado, pierde parte de su terror absoluto. Es una obra que trasciende la queja personal para elevarse a una reflexión metafísica sobre el poder, la libertad y el destino ineludible de la condición humana.
🏛️Contexto Histórico
Nicomedes Santa Cruz, figura fundamental de la negritud y la literatura afroperuana, imbrica en esta obra la tradición del verso popular con una sensibilidad contemporánea. Si bien el poema retoma una copla anónima de raíz clásica, el autor le otorga una dimensión existencialista propia de su época, marcada por una profunda conciencia de la historia, la lucha social y la fugacidad de la vida. Su obra se inscribe en la búsqueda de una identidad propia, donde la muerte es a menudo un tema recurrente visto desde una lente que mezcla la picardía criolla con un rigor filosófico riguroso.
✍️Figuras Literarias y Métrica
El poema hace un uso magistral de la personificación (prosopopeya), al dotar a la Muerte de rasgos humanos como la burla, la traición y el silencio. Se observa una marcada anáfora en el inicio de las estrofas, que refuerza la presencia opresiva de la parca. La métrica es predominantemente octosílaba, manteniendo el ritmo de la tradición popular, con rimas consonantes que aportan musicalidad y cadencia. Destaca el apóstrofe inicial, donde el autor interpela directamente a la muerte, y el empleo de metáforas como la 'guadaña' para simbolizar el corte vital, junto con antítesis que contraponen el miedo al frío con la rebeldía del espíritu humano frente a lo inmutable.