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Poemas para caminar bajo un paraguas

36 La mortal lluvia se propaga; no puedo detener el lenguaje sangriento de las aguas, un patriarca muy viejo introduce su bastón en el cuenco del destino; hay asfixia en los boscajes de la roca, un animalillo estrangulado yace con los ojos primaverales hacia el cielo, el filo de la nube corta el sistema nervioso de los soles. estoy resfriado, de mi nariz llueve una gran cantidad de mentiras, huesos polvorientos, peces sonámbulos que caminan por las bahías escupiendo naufragios y piratas con patas de palo y parches eclipsados que cubren otro negro mar como el de las encanecidas barbas de los labriegos, leñadores, amigos proletarios que piden limosnas en las puertas del gobierno, en los ministerios episcopales y en lugares donde se pasea algún desconocido con un cancerbero que vende boletos para la entrada a los infiernos. Amo tanto esta ciudad prolija, odio tanto sus edificios como puedo odiar las cosas que amo y a todos los seres que me miran con cierta indiferencia. Muchas cosas pueden acontecer en una pregunta sin signos de interrogación, es la hora de cortar sombrillas y sembrar hongos en cualquier sitio de donde dispararemos brumas y enfermedades, alimentos eternos que a nadie sacian y algún tipo de espiritualidad que diferencie sexos, religiones y maneras de vestir a las horas rutinarias de hacer el amor o de dar un beso en el lugar equivocado. Nadie interroga, sólo hay mundos que convergen con la boca ensangrentada. La sensación del invierno es como una casa deshabitada en las entrañas, una hora falsa de amor por alquiler, una mirada lujuriosa de un desconocido y una caricia arrebatada a aquellos seres que se fueron sin amar a una mujer o tocar las paredes del útero de una infeliz madre. Muchos han jugado con mis nervios, antes he comido la misma ración de inclemencia antes de acostarme. La miserable ausencia compartida con las ratas y con las palomas deja mensajes de humanos despojos en los hombros. La celda de meditación está a oscuras, las oraciones del claustro dan vueltas y sueño una muerte imaginada; preparo la mesa, enciendo un dedo, sobre la erosión de la tierra está la rosa, instrumento general para el cultivo de los grandes poemas y piezas clásicas. Ahora mismo llueve y de mi nariz siguen lloviendo vestigios de un mundo despertado. Sueño? Pesadilla? Traedme el abrigo, el paraguas y que lluevan poemas por doquier...!

📖Reseña y Análisis Literario

El poema '36' de Javier Alvarado se erige como una visceral disección de la condición urbana contemporánea, donde el 'paraguas' actúa no solo como resguardo físico, sino como una metáfora del aislamiento ante una realidad hostil y deshumanizada. El autor despliega un lenguaje denso, barroco y crudo para retratar una ciudad que es, a la vez, objeto de amor y odio. La narrativa lírica transita desde la decadencia física —representada por el resfriado y la asfixia del entorno— hacia una crítica social incisiva que toca fibras proletarias, políticas y existenciales. Se percibe un sentimiento de desamparo colectivo; los personajes de este texto son náufragos de una cotidianeidad gris, donde la lluvia no es un fenómeno meteorológico purificador, sino un flujo de 'mentiras' y 'despojos'. Alvarado explora la disonancia cognitiva del sujeto moderno: aquel que habita una 'casa deshabitada' en su interior, mientras observa impasible las injusticias del poder. La pieza culmina en un acto de resiliencia estética, donde el poema mismo —invocado bajo el paraguas— se convierte en el único refugio posible contra la inclemencia de un mundo que se desmorona entre la rutina y la muerte imaginada. Es un testimonio potente sobre la fragilidad y la búsqueda de sentido en el vacío.

🏛️Contexto Histórico

Javier Alvarado (Panamá, 1982) es una de las voces más prominentes de la poesía hispanoamericana contemporánea. Su obra se inscribe en la tradición de una lírica que no teme confrontar las estructuras de poder y el descontento social propio del siglo XXI. El texto refleja la alienación del individuo en entornos urbanos latinoamericanos, donde la influencia del neobarroco se mezcla con una crítica cruda a la desigualdad económica, la corrupción institucional y la soledad existencial, temas recurrentes en su producción posterior al inicio del nuevo milenio.

✍️Figuras Literarias y Métrica

El poema se caracteriza por el uso intensivo de la prosa poética, prescindiendo de una métrica regular en favor de un ritmo vertiginoso y acumulativo. Entre las figuras destacadas hallamos: 1) Metáfora: 'el filo de la nube corta el sistema nervioso de los soles', personificando a la naturaleza como un agente quirúrgico y destructivo. 2) Hipérbole: se emplea para magnificar la angustia cotidiana ('llueven una gran cantidad de mentiras'). 3) Antítesis: 'Amo tanto esta ciudad prolija, odio tanto sus edificios', estableciendo la contradicción emocional del hablante. 4) Imagen sensorial: 'peces sonámbulos' y 'ojos primaverales', que contrastan la vitalidad natural con la muerte estática. 5) Símil: 'La sensación del invierno es como una casa deshabitada', que traslada una temperatura física al vacío emocional interno del sujeto.

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